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26 de abril de 2022

"EL MANANTIAL" DE AYN RAND

 

Ayn Rand

El manantial

Barcelona, Planeta, 2019.

864 páginas.

 

Termino de leer/escuchar la novela El manantial, de Ayn Rand. He tardado bastante, no solo por su larga extensión (advierto que es un tocho de más de 800 páginas, que, convertidas en audiolibro, dan treinta y dos horas de escucha), sino por otras circunstancias que no vienen al caso y que han hecho más lenta mi lectura. En estos tiempos apresurados donde hay tanta oferta de libros y tantos títulos pendientes en nuestra lista personal, soy partidaria, sin embargo, de no dejarse asustar por los gruesos volúmenes, tan queridos en otras épocas, sobre todo si, como en este caso, literariamente merecen la pena.


De Rand ya había leído/escuchado una novela breve, Himno, que en la edición que pude encontrar en ese momento se titulaba Vivir o ¡Vivir! (Barcelona, Luis de Caralt, 1954). Himno se publicó por primera vez en 1938, en inglés y en Estados Unidos, con el título Anthem. Personalmente, esta novela me parece mejor escrita y hasta más dinámica y legible que la muy conocida Nosotros (1920) de su compatriota Yevgueni Zamiatin. Ambas son distopías sobre el totalitarismo y tienen muchos elementos en común. Aunque la ventaja de la ciencia ficción está en que sus propuestas narrativas pueden aplicarse no solo a las realidades que conocemos, sino a cualquier otra posible y similar, no cabe duda de que las novelas de Zamiatin y Rand son una profunda crítica del totalitarismo soviético, además de servir como documentos históricos de una época, la de los totalitarismos en Europa, precisamente: ahí tenemos también, por supuesto, 1984, de George Orwell, o Fahrenheit 451, de Ray Bradbury.

Ayn Rand fue el seudónimo de Alisa Zinóvievna Rosenbaum, nacida en San
Petersburgo en 1905. Su familia era judía, aunque no practicante (y ella, atea). Estudió filosofía e historia en la universidad de su ciudad natal y siempre se sintió atraída por los Estados Unidos y el mundo del cine, de tal modo que consiguió emigrar allí, huyendo del régimen soviético, a principios de 1926. Después de pasar unos meses en Chicago, con unos familiares, marchó a Hollywood en un intento de trabajar como guionista. El director y productor cinematográfico Cecil B. DeMille le dio una oportunidad como extra. Conoció entonces a Frank O´Connor, con quien se casó en 1929. Poco después obtuvo la nacionalidad estadounidense. En Estados Unidos, un país que admiraba con fervor, residiría hasta su muerte en 1982.

En 1936 se publica su obra Los que vivimos, que contiene elementos autobiográficos. En 1938, Himno. En 1957, La rebelión del Atlas, donde expone de nuevo su pensamiento filosófico objetivista e individualista. También destaca su ensayo La virtud del egoísmo (1964), otro manifiesto de su ideología ultraliberal.

El manantial (The Fountainhead, 1943) es una novela ideológica, de tesis, que la autora utiliza para plasmar su filosofía de vida a través de los personajes. Se filmó una película con el mismo título, en 1949, dirigida por King Vidor e interpretada por Gary Cooper y Patricia Neil.

Poco tengo que ver con Rand en cuanto a ideas sobre el mundo y la sociedad. No obstante, hay algunos puntos de su pensamiento que me han resultado valiosos y que comentaré. Sobre todo, Rand me gusta como novelista, en las dos obras suyas que he leído. Y pienso seguir con otras. Me gusta su estilo y la creación de tramas y personajes, bastante complejos estos últimos, pese a los estereotipos de la época. Además, trabajaba durante años sus obras.

El manantial está protagonizada por Howard Roark, un joven arquitecto que encarna el modelo de vida y el modo de pensar de la escritora-filósofa. Es el héroe de la historia, al contrario que su colega Peter Keating o el periodista Ellsworth Toohey. Keating es un hombre sin talento, sin aptitudes para una verdadera creatividad, además de manipulable y muy pendiente de la opinión ajena. En cuanto al periodista Toohey, representa la defensa del altruismo que tanto incomodaba a Rand y muestra cierta hipocresía en su conducta.

Mención aparte merecen los personajes de Dominique Francon y Gail Wynand. El segundo, empresario de medios de comunicación, es también, como Howard Roark, un hombre hecho a sí mismo, aunque carece del espíritu rebelde y la fortaleza que Roark lleva a su máxima expresión. Wynand será amigo de Roark y esposo de Dominique Francon. Ella es una figura que, desde el primer momento, me ha parecido muy destacable y bastante original. Digna compañera de Roark, se casará, no obstante, primero con Peter Keating y, después, con Gail Wynand, iniciando, en este último caso, un curioso trío de amistad y amor muy poco habitual. Como mujer, no parece que pueda ganarse la vida (al nivel social que pretende y dentro de la clase a la que pertenece) por sí sola, de modo que su única posibilidad es un buen matrimonio. Lo sabe y no cae en ningún tipo de romanticismo, tampoco en ambición. Se trata, simplemente, de una evidencia, una situación insoslayable. Dominique Franco no es la heroína del libro y Rand no era, para nada, feminista. Solo imaginó un personaje femenino con la suficiente fuerza para enamorar a Roark, con quien vive una pasión bastante intensa, aunque de cumplimiento aplazado y con una relativa libertad, sin celos. Nos encontramos, ya digo, ante una mujer potente, poco convencional pese a todo, muy distinta de Katherine, la sobrina de Toohey, primera novia fiel y abnegada de Peter Keating, quien la abandona sin ni siquiera caer en la cuenta de que lo hace (se olvida de ello, incluso, esto es literal). Rand era una de esas mujeres de ideología muy conservadora en muchos aspectos, pero que no se amilanaban ni dejaban someter, aunque apoyaran (o no les importase mucho o nada, creo que este es el caso) la opresión de muchas otras.

La escritora ruso-estadounidense maneja bastantes más personajes y lo hace muy bien. Escribió en la época de las novelas psicológicas, con una profundización y una morosidad que ahora apenas serían aceptables.

Sé que se recela de Rand por su ideología ultra liberal. Sin embargo, merece la pena conocerla y leerla como a una novelista clásica y también de ciencia ficción, y como a una pensadora que ha influido de manera notable en la sociedad de los Estados Unidos.

Dije antes que había algunos aspectos del modo de pensar de Rand que me parecían válidos. Por ejemplo, el no amoldarse a las opiniones y valoraciones ajenas, y actuar según nuestros propios principios. Claro que en su pensamiento resulta básico la antítesis entre lo individual y lo social o colectivo, entre altruismo y un egoísmo “racional”. Resulta fácil sentir cierta simpatía por Roark y antipatía por Keating y Toohey. Por supuesto, la autora carga mucho las tintas en su valoración negativa de todo y todos aquellos que se oponen a sus ideas. Su visión de lo colectivo y común está muy sesgada, aunque refleja muy bien los movimientos de la gente como masa. Creo que Rand se hubiera horrorizado en este tiempo de las redes sociales. Pero el individualismo y la libertad radical que Rand pretende son muy difíciles de llevarse a cabo de manera general y extensa, puesto que una sociedad se compone de muchas personas y no todas podríamos ejercer por igual esa libertad: por incapacidad personal, por falta auténtica de posibilidades para ello y porque chocaría con los derechos de otras. En ese sentido, se trata de una propuesta claramente elitista a nivel social. Otra cosa es que pueda servirnos en el plano personal.

Anticomunista y antisoviética acérrima, Rank se oponía a la intervención del Estado, salvo de modo muy excepcional y mínimo. Se la ha convertido en un icono de cierta derecha procapitalismo y neoliberalismo, además, supongo, de inspirar a libertarios de derecha, que haberlos, haylos. Claro que convertir en biblia sus obras resulta totalmente contradictorio con sus propuestas de que una persona debe pensar por sí misma sin someterse a consignas y credos ajenos.

Hace no mucho leí un libro de ensayo divulgativo, El fuego de la libertad: la
salvación de la filosofía en tiempos de oscuridad
, 1933-1943, de Wolfram Eilenberger (ed. Taurus, 2021). En él trata sobre Ayn Rand, Simone de Beauvoir, Hannah Arendt y Simone Weil, filósofas del siglo XX no suficientemente reconocidas aún, en comparación con pensadores varones. Las cuatro vivieron y empezaron a escribir en tiempos muy difíciles, sobre todo alrededor de la Segunda guerra Mundial. Poco tiempo que ver con Rank con Weil, que es justo todo lo contrario de ella, el altruismo o la entrega a los demás llevadas a su extremo, o con Hannah Arendt, salvo por ser judías. Como Emma Goldman, recuerdo, otra mujer nacida en el Imperio Ruso y emigrada a Estados Unidos, años antes que Rand, con una ideología tan opuesta a la escritora de San Petersburgo como podía serlo la de Simone Weil. ¿Hay que leer y analizar, hay que dar visibilidad a pensadoras como Rand? Por supuesto que sí, en especial si escriben ciencia ficción, con la visión crítica que ella preconizaba.

10 de marzo de 2022

LECTURAS RECOMENDADAS DE AUTORAS DE GÉNEROS NO REALISTAS (CIENCIA FICCIÓN, GÓTICO Y FANTASÍA)

Autoras anglosajonas:

Octavia Butler (USA, 1947-2006)

Parentesco, Editorial Capitán Swing, 2018.


-Ángela Carter (Gran Bretaña, 1940-1992)

La cámara sangrienta, Sexto piso, 2017.


-Anna Kavan (Cannes, nacionalidad británica, 1901-1968)

Hielo, Trotalibros, 2021.


-Ursula K Le Guin (USA, 1929-2018)

La mano izquierda de la oscuridad, Minotauro, 2020.

Los desposeídos, 2020.


                                        Autoras latinoamericanas:

-Angélica Gorodischer (Argentina, 1928-2022)

Trafalgar, Sportula, 2022.

-Giovanna Rivero (Bolivia, 1972)

Tierra fresca de su tumba, Barcelona, Candaya, 2021.

-Maielis González Fernández (Cuba, 1989)

De rebaños o de pastores, Cádiz, Cazador de Ratas, 2020.



                                                 Autoras españolas:


-Ana María Matute (España, 1925-2014)

Olvidado Rey Gudú, Destino, Barcelona, 2018.

-Pilar Pedraza (España, 1951)

Lucifer Circus, Valdemar, 2010.

-Conchi Regueiro (España, 1968)

La luna para damas, Apache Libros, 2021.

-Aranzazu Serrrano Lorenzo (España, 1975)

Neimhaim, Fantascy, 2015.

-Ana Tapia (España, 1974)

Las ovejas radiactivas de Kolimá, Cádiz, Cazador de Ratas, 2018.


                              Antologías de ciencia ficción de autoras españolas:

-Antología histórica de autoras españolas de ciencia ficción en dos volúmenes Distópicas y Poshumanas, edición de Teresa López-Pellisa y Lola Robles, León, Eolas, 2020.


-Antología de relatos Proyectogénesis: relatos de la matriz artificial, edición y prólogo de Lola Robles, Madrid, Enclave de Libros, 2018. Cuentos de: María Angulo Ardoy, Teresa P. Mira de Echeverría, Chus Álvarez, Conchi Regueiro, Nieves Delgado y Cristina Jurado.


-Antología de artículos de ensayo Hijas del futuro: literatura de ciencia ficción, fantástica y de lo maravilloso desde la mirada feminista, Bilbao, Consonni, 2021.



Ensayo divulgativo sobre géneros no realistas:


-Lola Robles,  En regiones extrañas, Cádiz, Cazador de Ratas, 2018.

16 de febrero de 2022

"CONTRA LA DISTOPÍA: LA CARA B DE UN GÉNERO DE MASAS", DE FRANCISCO MARTORELL CAMPOS

 

Termino de leer Contra la distopía: la cara B de un género de masas, de Francisco Martorell Campos (La Caja Books, 2021). Martorell es doctor en Filosofía por la Universidad de Valencia.

El libro me ha resultado muy interesante y entretenido. Aborda el género de la distopía, antes limitado a la ciencia ficción prospectiva y ahora expandido, de modo transversal, a otros géneros no realistas (lo fantástico y lo maravilloso) e incluso al realismo. Además de referencias literarias, también hay cinematográficas y audiovisuales. El autor nos hace un recorrido histórico por este tipo de ficciones, sus más antiguos antecedentes y novelas clásicas como Nosotros, de Zamiátin, Un mundo feliz de Huxley, 1984 de Orwell o Fahrenheit 451 de Bradbury. Distingue entre lo que él considera distopías propiamente dichas  (“el género político de la ciencia ficción que describe con detalle e intención crítica la estructura de sociedades imaginarias del porvenir peores que, y nacidas de, aquellas que viven los lectores o espectadores”) y los futuros apocalípticos y postapocalítpticos, en el sentido de excluir a estas últimas de la distopía. Yo, sin embargo, no veo tan clara esta diferencia ni la comparto.

Lo mejor de este ensayo divulgativo son las reflexiones filosóficas, sociales y políticas sobre la enorme difusión de este género, que se ha convertido realmente en una moda literaria y audiovisual. Y ya se sabe que, cuando un tema o género se pone de moda, mucha gente se anima a escribirlo o dibujarlo o filmarlo, precisamente porque piensa que se venderá mejor (la consecuencia, sin embargo, con demasiada frecuencia, es que se satura el mercado). Como dice Martorell en una entrevista, la distopía se ha convertido en una forma en la que vemos la realidad y nuestras sociedades. Una visión bastante pesimista, pero que llega a ser un tanto cómoda y muy poco crítica o con una crítica sin verdadera profundidad. Nos refocilamos en lo distópico, caemos en una distopofilia. Refleja nuestros miedos, a veces reales, pero otros infundados. Las sociedades que han alcanzado ciertos privilegios tienen un enorme miedo a perderlos. Todo les resulta una amenaza y un gravísimo peligro, porque aplican a los posibles cambios en el mundo el mecanismo básico de lo distópico, la hipérbole. Los negacionistas de la COVID-19 y los antivacunas se complacen en imaginarse víctimas y, a la vez, rebeldes contra un totalitarismo que los margina y calla, a ellos que son los únicos capaces de ver la auténtica verdad. A menudo, desconocen por completo lo que es el verdadero totalitarismo.

Por otro lado, el autor evidencia la dificultad de proponer utopías, tan necesarias hoy, y lo acomodaticio de mantenerse en esa mirada funesta de lo distópico. También me ha parecido muy acertado su planteamiento sobre la idealización de la naturaleza en las distopías.

“El éxito de la distopía tiene lugar en una sociedad marcada por el miedo, la inseguridad  y la impotencia política”, escribe por ejemplo. “Ni la distopía es enteramente pesimista ni la utopía enteramente optimista”; “El género distópico no es progresista per se”. “El efecto más reincidente de la distopía […] es la pasividad”.

Ahora bien, aparte de todas estas reflexiones que me han parecido de gran interés y me han hecho entender mejor las ficciones distópicas, me ha llamado la atención que el autor haga solo referencias a las primeras narraciones de ciencia ficción españolas y a autores anglosajones. De lo cual nada tendría que decir, si no fuera por algunas afirmaciones que hace. La que más me ha sorprendido es esta: “Aun así, me pregunto: si las feministas actuales sueñan con futuros mejores, ¿por qué no los novelan?” (en la Introducción). Bien. Resulta que sí lo hacemos. El problema, quizás, es que Martorell no conoce nuestras obras porque han sido publicadas casi siempre en editoriales independientes, mientras que la suya aparece en una editorial mainstream. Comprensible, pero quien investiga debe buscar antes de afirmar, aunque sea mediante una pregunta retórica, tan rotundamente.

Por supuesto que hay narraciones utópicas feministas en la ciencia ficción española de autoras y actual. Tenemos Newropia de Sofía Rhei (Minotauro, 2020), Pakminyó  de Felicidad Martínez, (Cerbero, 2019) o Bionautas de Cristina Jurado (Literup, 2021). Y en cuanto a alternativas a los estereotipos patriarcales, la lista podría ser mucho más larga. Es un ejemplo más de la poca visibilidad que seguimos teniendo las autoras españolas de ciencia ficción y no sé si decir del escaso interés de algunos críticos por encontrarlas. Por otro lado, vuelvo a decir, tal como lo he escrito en otros artículos, que deberían considerarse algunos ensayos de teoría feminista como propuestas utópicas, desde La dialéctica del sexo de Shulamith Firestone hasta las obras de Paul Preciado.

Más allá de la cuestión en sí, aprovecho para remarcar una cuestión que me parece muy significativa: se han dado casos, el último no hace mucho, en los que una autora española de ciencia ficción ha elaborado un trabajo, una guía de lectura de obras de escritoras del género y, por el hecho de no haber mencionado a alguna novelista estadounidense consagrada o por haber incluido en la guía  una de sus propias obras (debido a que había ganado un premio), ha recibido ataques en las redes sociales, de una manera muy violenta. Esto no sucede tanto cuando quien desconoce algunos datos es un hombre con prestigio y además académico, y yo desde luego me alegro mucho de que no pase. Simplemente, lo comento porque me parece que esta diferencia de trato sigue reflejando un sesgo sexista y hasta misógino importante, no reconocido para variar.

Contra la distopía, me parece, en todo caso, un libro recomendable para iniciarse en el género de las distopías o entender mejor su significado actual.

 

3 de febrero de 2022

OBRAS DE ANNA KAVAN PUBLICADAS EN ESPAÑA

A fecha 3 de febrero de 2022.

(Cannes, 1901-Londres, 1968, nacionalidad británica)

Su nombre de nacimiento fue Helen Emily Woods.

Escribió también como Helen Ferguson.

 Por orden alfabético:

 


-El descenso (Asylum Piece, traducción de Ainize Salaberri). Barcelona, Navona, 2019.

 -Hielo (Ice, traducción de Elsa Mateo). Barcelona, Seix Barral, 1987.

-Hielo (Ice, traducción de Heide Braun). Valencia, El Nadir,
2005.

-Hielo (Ice, traducción de Ainize Salaberri). Andorra la Vella, Andorra, Trotalibros, 2021.

-Mercury (traducción de Carlos García Aranda). Valencia, El Nadir, 2006.

 -Mi alma en China (My soul in China, traducción de Laura Freixas). Barcelona, Seix Barral, 1992.

-Mi alma en China (My soul in China, traducción de Laura Freixas). Valencia, El Nadir, 2004.

-“Julia y el bazooka”, en Palmer, Cynthia y Horowitz, Michael, Mujeres chamán, damas iniciáticas: escritos de mujeres en la experiencia con drogas, Castellar de la Frontera, Cádiz, Castellarte, 1999.


Biografías (en inglés) sobre Anna Kavan:


Callard, David A. The Case of Anna Kavan: a biography. London, Peter Owen, 1992

Reed, Jeremy. Stranger on the Earth: The Life and Work of Anna Kavan, Peter Owen Publishers, 2006.

12 de enero de 2022

TEORÍA DE LA LITERATURA Y CRÍTICA LITERARIA FEMINISTAS: UNA INTRODUCCIÓN

 

Teoría de la literatura y crítica literaria feministas:

una introducción

por Lola Robles

(Este artículo es de acceso libre, pero, por favor, si lo utilizas para un trabajo, cita a la autora, el título y la procedencia, gracias).

 

En enero-febrero de 2022 y en coordinación con la Academia de La Central, las autoras Cristina Jurado, Maielis González y yo misma desarrollamos un curso de cuatro sesiones titulado Hijas del futuro: literatura de ciencia ficción, fantástica y de lo maravilloso desde la mirada feminista. El título del curso era el mismo que el de una antología de ensayos publicada por la editorial bilbaína consonni, en 2021. Fue a raíz de preparar la primera sesión de este curso cuando decidí escribir este artículo sobre teoría y crítica literaria feministas. Mi agradecimiento a consonni y a la Academia La Central.

Este artículo presenta un esquema introductorio a la teoría y crítica literaria feministas. Su finalidad es proporcionar una herramienta básica para analizar textos y conocer los campos a los que se puede aplicar ese análisis. Sería necesario, después, completar este esquema con obras de estudio más amplias.

No obstante y lamentablemente, hay que continuar señalando la vigencia de las palabras de María Jesús Fariña Busto y Beatriz Suárez Briones en su artículo “La crítica literaria feminista, una apuesta por la modernidad”, publicado en 1994: “[…] hay que constatar que en España la teoría literaria feminista apenas se ha desarrollado y que los estudios que desde tal orientación se llevan a cabo son todavía muy escasos. Al lado de la ingente bibliografía que podemos encontrar en inglés, la aportación española –originales y traducciones- resulta casi anecdótica”. Por ello, una antología de artículos como Hijas del futuro: literatura de ciencia ficción, fantástica y de lo maravilloso desde la mirada feminista (consonni, 2021) es una de las pocas obras de crítica literaria feminista actual en España, con independencia de que centre esa crítica en los géneros no realistas/no miméticos.

No pretendo decir, con lo anterior, que no se haya practicado ni se practique en nuestro país este tipo de crítica literaria: por supuesto que se hace, pero también resulta imprescindible una reflexión y actualización de los presupuestos teóricos de esa perspectiva, para darlos a conocer y para adecuarlos a la realidad literaria de nuestros días, muy diferente en bastantes aspectos de la que se encontraron las críticas feministas en las últimas décadas del siglo pasado. Se trata de presentar los criterios básicos de la teoría y crítica feministas sobre literatura y otros tipos de producción artística y cultural, para que no se confundan con el pensamiento teórico feminista general, con la aplicación de la propia crítica sobre textos concretos o con la poética que puedan expresar las autoras sobre su propia obra o sobre la creación de las mujeres.

Previamente a hablar de teoría y crítica literaria feminista, es necesario recordar algunos conceptos y definiciones sobre teoría y crítica literarias en general (Quiero agradecer a la profesora universitaria e investigadora Teresa López-Pellisa que me haya facilitado estas definiciones generales).

La teoría de la literatura es una disciplina que tiene como finalidad establecer los principios y categorías que permiten analizar y comprender la literatura. Sus objetivos son de carácter general. Estudia y define, por ejemplo, qué es literatura y ficción, los géneros literarios, la autoría, la voz narrativa, el tiempo narrativo, estructura, argumento y trama, el lenguaje y estilo, la recepción de las obras, etc.

El estudio de las obras concretas corresponde a la crítica literaria. No obstante, la teoría literaria no se desvincula del estudio de obras particulares, sino que, a partir de ellas, establece principios generales. La teoría no interpreta ni valora las obras. Tampoco propone normas para la creación literaria (no dice cómo hay que escribir). No proscribe ni prescribe, solo describe.

Hay múltiples y a veces opuestas corrientes y escuelas dentro de la teoría de la literatura y la crítica literaria, esto ya desde la Grecia clásica, donde se escribieron reflexiones que perdurarían durante siglos. Aunque se planteen como excluyentes, pueden sernos útiles determinadas propuestas de cada escuela. Un texto se puede analizar e interpretar solo desde una de ellas o tomando planteamientos de varias, si con ello ampliamos, profundizamos y mejoramos los resultados.

La crítica literaria se centra en el análisis, la interpretación y la valoración de las obras literarias concretas. La crítica, la teoría y la historia literaria son tres métodos que se implican y pueden interseccionar. La crítica literaria debe tener en cuenta los presupuestos formulados por la teoría de la literatura. La teoría, cuyos objetivos son mucho más abstractos, debe apoyarse en los análisis de la crítica y de la historia sobre obras particulares.

Asimismo, puede definirse la crítica como un ejercicio de mediación entre el texto y las/os lectores, revelando aspectos formales y temáticos para ayudar a comprender mejor cómo está elaborado y funciona el texto, y sus posibles sentidos.

Hay dos tipos principales de crítica literaria:

-La crítica académica: su objetivo es analizar elementos y mecanismos específicos de los textos concretos. Tiene un público lector más especializado. Emplea un lenguaje y un método más rigurosos.

-La crítica de actualidad: por ejemplo, reseñas en medios de comunicación o Internet.

La crítica literaria lleva a cabo estas acciones:

-Lectura. Puede ser necesaria más de una. La relectura permite conocer y profundizar mejor en el texto.

-Descripción de los elementos que componen la obra y sus relaciones. Mostrar las técnicas utilizadas en su construcción.

-Interpretación: comprender y transmitir el contenido de un texto.

-Valoración: juzgar la obra en cuanto a su tema, argumento y trama, originalidad, estilo, personajes, calidad, desde la estética, ideología y otras perspectivas. Explicitar lo que nos mueve a opinar favorablemente o en contra del texto.

 Teoría y crítica literaria feministas

Las autoras y autores, y el público lector, viven, crean sus obras y leen en un tiempo histórico determinado, en un continente, país y ciudad, sociedad y cultura concretas. Autoras y autores usan un idioma (o más de uno), nativo o aprendido, para escribir sus textos, y cada lector/a los leerá en esa misma lengua o en otra mediante una traducción. Quienes crean y quienes completan lo creado con su lectura (incluidas las personas que hacen crítica literaria) tienen una ideología, una etnia y un sexo/género.

La teoría y la crítica literaria feministas estudian la creación, producción, difusión y recepción de las obras literarias para analizar, tanto en ellas como en todos esos procesos, el reflejo del sistema patriarcal y las alternativas al mismo.

La perspectiva feminista se aplica a los siguientes campos y se desarrolla mediante los siguientes procedimientos y trabajos:

--Análisis de textos literarios:

Textos escritos por mujeres, varones o por personas con otras identidades de sexo/género. Es decir, no se estudian solo las obras creadas por autoras, sino cualquier obra, con los siguientes objetivos:

Estudio de las mujeres como personajes en el imaginario ficcional. Análisis de cómo aparecen reflejadas la feminidad y masculinidad, los varones, la sexualidad, la orientación sexual (lesbianismo, bisexualidad y heterosexualidad) o la identidad de sexo/género. Contexto en el que se sitúan los personajes: época histórica, ubicación geográfica, sociedad, cultura, etnia, clase social. Estudio de otros elementos como familia, maternidad, embarazo, matrimonio, soltería, adulterio o religión. Vivienda (casas, otro tipo de hábitat), recintos y espacios/escenarios concretos donde se desarrolla la acción, oficio, profesión, trabajo doméstico o trabajo fuera del hogar.

Influencia de la sociedad y cultura en las obras literarias: en concreto, influencia del machismo y del sistema patriarcal. Los textos como documentos históricos que muestran las formas de vida y pensamiento de las mujeres de cualquier época. También se estudia la influencia de las propias obras en la sociedad y cultura, en la formación de los roles y estereotipos de género, de la feminidad y masculinidad, y en las conductas de mujeres, varones y otras personas con distinta identidad de sexo/género. En este último caso, un ejemplo paradigmático sería la plasmación del amor romántico en las obras, creando un estereotipo que condiciona a muchas mujeres.

--Recuperación y visibilización de autoras del pasado.

Búsqueda de datos sobre ellas y sus obras. Análisis, interpretación y difusión de sus textos.

--Las mujeres como autoras.

Aquí se abordan cuestiones como: la posible existencia de una escritura/literatura de mujeres/femenina/, de varones/masculina (correlaciones que no tienen por qué darse siempre, ya que la feminidad no debe identificarse necesariamente con las mujeres ni la masculinidad con los varones).

Literatura de/por/sobre mujeres: cómo definiríamos cada uno de estos tipos de producción y valorar su coincidencia o cuestionar que exista. Universalidad/particularidad de esta literatura: ¿la literatura escrita por varones con protagonistas masculinos tiene un carácter “universal”, mientras que las obras escritas por autoras sobre mujeres son “particulares”, “específicas” y “no universales”?). Géneros escritos tradicional y mayoritariamente por mujeres. En este apartado concreto, es muy recomendable la lectura del libro de Laura Freixas La novela feminil


y sus lectrices: la desvalorización de las mujeres y lo femenino en la crítica literaria española actual
(Universidad de Córdoba).

Contexto en el que se sitúan las/os autoras/es: época histórica, ubicación geográfica, sociedad, cultura, religión, etnia, clase social. Dificultades o ventajas que han podido tener las autoras en su época o país a la hora de escribir y publicar, en comparación con los autores varones: dificultades personales, familiares, de clase social, psicológicas, de salud. Uso de seudónimos masculinos u otros.

--Lenguaje no sexista/ lenguaje inclusivo. El lenguaje no sexista es aquel donde se trata de eliminar los rasgos sexistas del idioma. El lenguaje inclusivo contiene el no sexista, pero va más allá, pues trata de nombrar a personas con distintas identidades de sexo/género, no solo a las mujeres.

--Recepción y consumo de la obra:

Lectoras y lectores. Hábitos, tiempo de dedicación, géneros literarios leídos. Comparación entre unas y otros y explicación de las posibles diferencias.

─Producción y difusión:

Mundo editorial. Posibilidades de publicar de las autoras según el tipo de editoriales (su importancia, alcance y especialización). Autopublicación. Edición en papel o digital.

Dificultades de difusión y promoción. Posibles sesgos sexistas en la crítica valorativa sobre las obras de las autoras.

Sexismo en el canon literario, en listas jerarquizadas (“las mejores obras” de un determinado período de tiempo o lugar) y en las guías de lectura. Porcentaje de obras de autoras en librerías (mesas/paneles de novedades, fondo) y bibliotecas. Presencia de autoras y sus obras en los libros de enseñanza.

 Sexismo en los premios literarios: porcentajes de participación y de ganadoras/es.

 La cuestión de las cuotas en cualquiera de los anteriores campos. ¿Son positivas o negativas, igualitarias o injustas?

 Las antologías, premios y otras formas de publicación y difusión solo para mujeres. Aspectos positivos y negativos.

 Participación activa de mujeres en los distintos campos de la literatura, además de autoras y lectoras: editoras, agentes literarias, libreras, bibliotecarias, investigadoras, profesoras, divulgadoras, prologuistas, críticas literarias, periodistas, traductoras,  profesoras de escritura creativa, correctoras, lectoras de sensibilidad, ilustradoras, jurados en premios literarios.

 Debe tenerse muy en cuenta los cambios habidos en la literatura en las últimas décadas: la masificación, pero también democratización de la escritura, antes mucho más elitista, gracias al aumento de posibilidades de publicación, más allá de las editoriales en papel, lo que ha supuesto un aumento considerable del número de autoras/es. La literatura se ha convertido, en gran parte, en una industria, y la lectura, en un consumo. Además, esta creación se vincula ya de un modo mucho más rotundo que antes a bastantes otras, más allá del cine: televisión, series para plataformas, cómics e historias gráficas, música, teatro, videojuegos, juegos de rol, etc. Asimismo se ha difuminado, afortunadamente, la frontera entre “alta” cultura y cultura popular. Por ello, un buen complemento a la teoría y crítica literaria feminista serían los estudios culturales, que incluyen, además, la perspectiva lesbiana, gay, trans, queer, antirracista y de/postcolonial, perspectivas que, por cierto, no impiden seguir considerando la evidente existencia de clases sociales: de ahí que se hable de interseccionalidad, dado que las personas podemos estar atravesadas por varias discriminaciones/opresiones, y también sustentar diversos privilegios o posiciones de ventaja respecto de otros grupos humanos.

 --Trabajo en red. Para realizar buena parte de los trabajos anteriores, en especial los de promoción y difusión de la literatura escrita por mujeres, el trabajo en red (en grupo interconectado) es un sistema enormemente válido y efectivo. Permite ahorrar tiempo y esfuerzo, y refuerza los resultados de una manera notable.

 --Literatura feminista. ¿A qué llamamos literatura feminista? ¿Qué tipo de contenidos, personajes, relaciones y propuestas debe contener?? Está claro que no basta con que las protagonistas sean mujeres, sino que hay que presentar alternativas a los estereotipos tradicionales sobre feminidad y masculinidad, o utilizar el realismo para denunciar la situación existente en las sociedades actuales. ¿Pueden escribir obras feministas los autores varones? Personalmente creo que sí, sin duda, pero es muy posible que no todas las críticas y lectoras feministas estén de acuerdo con esto.

Descripción, prescripción, proscripción. Ortodoxia y heterodoxia feminista. La crítica literaria con perspectiva feminista debe describir e interpretar obras. Asunto muy distinto es si debe prescribir, recomendar determinados contenidos, lo que supondría hacerlo desde unos criterios determinados que no tendrían por qué ser compartidos por todas las feministas y acabarían convirtiéndose en una imposición. Y hay que cuestionar si la crítica puede proscribir otros contenidos por valorarlos como sexistas y patriarcales. La proscripción tiene siempre el riesgo del dogmatismo, supone la exclusión y abyección, la prohibición y la censura. Entraríamos ahí en el tema de la cultura de la cancelación (Al respecto, puede leerse la parte final de mi artículo “La mirada violeta: qué es la perspectiva de género sobre la literatura de género” en  la antología de textos ensayísticos Hijas del futuro: literatura de ciencia ficción , fantástica y de lo maravilloso desde la mirada  feminista, consonni, 2021). Hablando a modo personal también, por supuesto pienso que cada cual tiene derecho a leer o no leer lo que le guste, disguste o considere oportuno, pero otra cosa son las condenas colectivas y, sobre todo, la imposición de criterios a otras lectoras.

Observaciones:

-La crítica literaria feminista no agota el texto y es compatible con otros análisis, interpretaciones y perspectivas.

-La biografía de la autora es un elemento más a tener en cuenta, pero no determinante.

-No debe identificarse sin más la ideología de la autora/autor y la que aparece en la obra.

-Del mismo modo, tratemos de no proyectar en los textos nuestros sesgos, prejuicios o incluso vivencias personales, a la hora de interpretarlos, ya que puede dar lugar a una comprensión incorrecta (ver cosas donde no las hay), por mucho que una obra tenga diversas posibilidades de lectura.

-La crítica literaria feminista tiene un carácter eminentemente social, cultural, ideológico y político, ya que se basa en un pensamiento que también es político e ideológico, la teoría feminista. Ello ha dado lugar a que esta crítica haya sido criticada, valga el juego de palabras, mal entendida y hasta muy denostada. Lo mismo ha ocurrido con la crítica literaria con perspectiva marxista o psicoanalista, en estos dos últimos casos por razones muy distintas. En realidad, casi todas las escuelas de teoría y crítica de la literatura han sido cuestionadas y revocadas por la siguiente, y se las ha retomado de nuevo y vuelto a rechazar, en movimientos pendulares repetidos a lo largo de su historia. Ocurre, no obstante, que en el siglo XX el número de propuestas teóricas aumentó considerablemente respecto de siglos anteriores.

Se critica a esta perspectiva por considerarla, por ejemplo, reduccionista, sectaria y moralista. Respecto de lo primero, el reduccionismo, ya comenté antes que una crítica de tipo social no invalida ni impide, en absoluto, hacer asimismo análisis formales o de otro tipo. En cuanto al sectarismo, en efecto es un problema que puede darse perfectamente, en esta y en cualquier otro tipo de crítica literaria. Para evitarlo, es imprescindible saber que se es una persona dogmática, algo nada fácil, ya que hay personas que no aceptan siquiera tener una ideología de cualquier tipo. Por último, nos encontramos ante la cuestión del moralismo en literatura. ¿Deben ser edificantes las obras literarias, carecer de sesgos machistas, homófobos, tránsfobos, racistas, clasistas, etc.? ¿Una autora o autor que se declare feminista debe escribir siempre con un contenido que también lo sea? Todas estas cuestiones deberían ser debatidas en profundidad, dados los peligros en que podemos caer (y estamos cayendo) al exigir eso. La literatura no se encuentra, en absoluto, al margen de la política y la sociedad, por mucho que algunos intenten que se crea esto: todas las dictaduras y totalitarismo han intentado controlar la creación artística para someterla a sus designios y fines. Pero la literatura tiene también una parte fundamentalmente estética, libre y amoral.

También se ha acusado a la crítica literaria feminista, igual que a los estudios culturales, de “fragmentar” otro tipo de luchas sociales, como la lucha de clases, y de introducir conceptos como la identidad y diversidad (esto último, en el caso de los estudios culturales o la crítica queer, por ejemplo). Lástima que quienes hablan así no sean conscientes de que ha sido la falta de interés por la opresión y subordinación de las mujeres, la discriminación de las personas LGTBQIA, o el racismo y la explotación de otras etnias, lo que ha dado lugar a reivindicaciones que no se habían tenido en cuenta por gran parte de la izquierda tradicional.

Bibliografía de consulta.

 FARIÑA BUSTO, María Jesús y SUÁREZ BRIONES, Beatriz.

La crítica literaria feminista, una apuesta por la modernidad, 1994. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=940536

 FREIXAS, Laura.

La novela feminil y sus lectrices: la desvalorización de las mujeres y lo femenino en la crítica literaria española actual, Universidad de Córdoba, 2009.

 JURADO, Cristina y ROBLES, Lola (eds.)

Hijas del futuro: literatura de ciencia ficción, fantástica y de lo maravilloso desde la mirada feminista, Bilbao, consonni, 2021.