Dolores
Medio
Nosotros,
los Rivero
KRK
Ediciones, 2024
717
páginas
Dolores
Medio nació en Oviedo el 16 de diciembre de 1911 y, curiosamente, murió el
mismo día del año, el 16 de diciembre, en 1996 y en la misma ciudad. Estudió
Magisterio y fue maestra en el concejo asturiano de Nava; más tarde se trasladó
a Madrid, donde ejerció de periodista y continuó en la enseñanza escolar, hasta
que, tras la obtención del Premio Nadal en 1952, con Nosotros, los Rivero,
se dedicó por completo a la escritura. Se la considera una de las grandes
representantes de la literatura realista social española del siglo XX y,
durante su vida, recibió importantes premios. Hay una Fundación Dolores Medio,
que ella creó en 1981, dedicada al fomento de la literatura. Regresó a Oviedo
en 1988 y vivió allí hasta su fallecimiento. Es autora de numerosas obras,
entre ellas, Funcionario público (1956), Diario de una maestra
(1961) o Celda común (1996).
Termino
de leer su novela Nosotros, los Rivero. En el propio manuscrito, al
final del mismo, se indica que la fecha de finalización es 1950. La obra ganó
el Premio Nadal en 1952. He escuchado la novela en un audiolibro de la ONCE que
adapta una edición de Destino de 1958. Lo primero que me sorprendió es que una
novela con la temática que esta trata hubiera ganado un premio en los años
cincuenta, en pleno franquismo, aunque supuse que galardones como el Nadal
podían estar un poco al margen de la censura. Después me he enterado de que el
libro sí tuvo problemas serios con los censores, pues bloquearon su salida en
un sello editorial en el que iba a aparecer antes de que la autora lo
presentase al galardón. Se alegó que la historia criticaba la desigualdad y las
injusticias sociales, y la miseria de la vida en España, así como mostraba
conflictos familiares y colectivos poco edificantes desde un punto de vista
moral. Dolores Medio tuvo que suavizar y modificar algunos pasajes para que la
obra viera la luz, lo que hizo voluntariamente, aunque, en caso de negarse, la
prohibición habría continuado. En el período de tiempo que duró el proceso de
censura y corrección, desapareció la editorial con la que tenía un acuerdo de
publicación, de modo que decidió presentarse al Nadal. Ganar el premio no
supuso tampoco que la novela ya modificada se editase sin más; por el contrario,
según explica la periodista Ángeles Caso, debió hacer nuevas modificaciones
para contentar a la censura. Así, durante bastantes años se leyó (y yo he leído
también) una versión recortada y con cambios. Hasta 2017 no se pudo recuperar
el texto original, en una edición en Libros de la Letra Azul, en la que, aparte
de incluir los pasajes omitidos y conservados en el archivo de la censura
franquista, se añaden cartas del expediente sobre el libro y explicaciones
sobre lo que se borró y los motivos para ello. Esta edición en Libros de la
Letra Azul apareció gracias a la periodista y también escritora Ángeles Caso,
que se encargó de recobrar el texto original y de elaborar un prólogo para el
nuevo libro. Actualmente no se encuentra ya disponible. Sí ha habido bastantes otras,
aunque no puedo asegurar si son íntegras o no. Supongo que la de KRK incluirá
el texto original, pero tendría que comprobarlo. Investigaré y caso de
descubrir que es así, dejaré una nota al final de la reseña. Yo no había leído
nada de esta autora, a la que solo conocía de nombre, y me he enterado del asunto
de la censura al hacer la reseña. Por cierto, tal vez la edición en Libros de
la Letra Azul se localice en librerías de viejo o webs como Iberlibro.

Más
allá de todas estas circunstancias, la novela que he leído, aunque recortada
por la censura, me ha gustado bastante. Es entretenida, dinámica, realista, de
factura clásica. Cuando estudié Filología Hispánica (terminé a finales de los
años ochenta del siglo pasado) autoras como Dolores Medio no estaban
suficientemente valoradas ni se las visibilizaba igual que a sus colegas
varones. Esta obra no desmerece en absoluto de muchas otras que escribieron
ellos en la misma época.
Se
trata de una saga familiar, centrada en su protagonista, Magdalena o Lena
Rivero, que crece y pasa de ser niña a joven adulta en el período que abarca la
narración, aproximadamente de 1924 hasta 1934. Hay un momento posterior, el
regreso de Lena, ya convertida en escritora, a su ciudad natal, Oviedo; se
puede calcular que este retorno ocurre alrededor de 1950. Por una parte,
estamos ante la crónica de ese paso de la niñez a la edad adulta, tantas veces
abordado por la literatura. Lena es una niña y después una adolescente
simpática y enérgica, bastante lejos del estereotipo femenino. Tiene encanto.
Vive con su padre, hasta que este fallece de manera súbita, y con su madre, su
tía materna y sus tres hermanos, dos chicas y un chico. A través de la vida de
cada cual y de sus relaciones, de su mudanza desde una hermosa casa en el
centro de Oviedo a una calle más apartada y a una vivienda más humilde, como
consecuencia de la muerte del padre y de graves problemas económicos, no solo
veremos la historia familiar, sino también cómo funciona la sociedad burguesa
ovetense y seremos espectadores de los momentos convulsos que les toca vivir. Y
es que, en este intervalo de tiempo, se proclamará la II República y ocurrirá
la Revolución de Octubre en Asturias; con este último acontecimiento termina la
trama principal. Hay un protagonismo indudable de la ciudad, Oviedo, de sus
habitantes, sus calles, plazas, casonas, universidad, iglesias y catedral, esta
última casi omnipresente. He encontrado reminiscencias de La Regenta, de
Clarín, precisamente en algunas escenas concretas en la catedral, muy bien
creadas por la autora. La originalidad absoluta no existe y lo importante es buscarse
buenos modelos para inspirarse en ellos y reescribirlos, algo muy diferente de
plagiar sin más. Y Vetusta sigue siendo Vetusta. No obstante, quien conozca
Oviedo y la ame por su belleza y armonía, disfrutará mucho con estas páginas.
La
temática social tiene gran peso. Sin embargo, al leer la obra sin saber yo que
había sido censurada, me dio la impresión de que andaba de puntillas al abordar
ciertas cuestiones como, por ejemplo, la Revolución de Octubre. En la Guerra
Civil no entra siquiera. Estamos ante una novela de principios de los años
cincuenta del siglo pasado, escrita y publicada en España, no en el exilio, de
modo que se comprende su moderación, más aún si fue censurada. Se trata de un
ejemplo muy claro de cómo funcionaba el franquismo, muy adecuado además para
mostrárselo a revisionistas que ignoran o mienten.
El
protagonismo femenino también es uno de los elementos más destacables. Y no
solo del personaje de Lena. La madre, las tías, las hermanas, las amigas, las
vecinas están muy bien creadas. Dolores Medio intenta construir la saga de dos
familias, los Rivero y los Quintana, muy diferentes entre sí y, aunque a veces
se deja llevar por un entusiasmo un tanto literario, se disfruta mucho de su
relato. Como maestra que fue, aboga por la educación de las mujeres, pues su falta
de formación las relega a la ignorancia, al matrimonio como única salida o
incluso a la miseria. En este sentido, la madre de Lena representa la moral más
conservadora. Está imbuida no solo de valores patriarcales, como la preferencia
hacia el hijo varón o la negativa a dejar que sus hijas estudien, sino también de
una moral burguesa que le impide actuar contra la pobreza en que viven por
miedo al qué dirán y por una pasividad y desidia que se basan en un estereotipo
de género: las señoras de su clase social no pueden trabajar como si fueran obreras
o campesinas, la sola idea la horroriza, a pesar del ostracismo al que la
someten sus presuntas amistades justo por su caída en desgracia.
Una
novela muy adecuada para personas con interés en literatura española del siglo
XX, en obras de temática psicológica, familiar y social, en protagonismo
femenino y en conocer a escritoras del siglo pasado que ya desde hace décadas
han ido siendo recuperadas, sobre todo por investigadoras.