Héroes y villanos (Heroes
and villains) es una novela de Angela Carter, publicada originariamente en 1969 y editada en España por el sello Minotauro en 1989, con traducción de Ana
María Valdivieso. En la actualidad esta novela solo puede encontrarse en
librerías y webs de libros de segunda mano. No ha vuelto a reeditarse, a
diferencia de otras obras de Carter, que han aparecido en la editorial Sexto
Piso, como La juguetería mágica, Noches en el circo, La cámara
sangrienta y, en un solo volumen, todos los cuentos de la autora británica (Quemar
las naves: Cuentos completos).
Se trata de una de las
primeras novelas de Carter, aparecida después de Shadow dance, de 1966 (no
traducida), La juguetería mágica, de 1967, y Varias percepciones,
de 1968. En la contraportada del libro, la sinopsis dice: “En un misterioso
escenario de ruinas y bosques, los Profesores son los últimos restos del orden
humano. Cosechan, enseñan, leen. Pero más allá de los muros de las aldeas, hay
Bárbaros pintarrajeados, vestidos con extraños atuendos, que asaltan y roban.
Marianne pertenece al mundo de la civilización y la cordura; Joya, el joven
bárbaro, a un mundo de virilidad animal, de salvaje esplendor”.
La sinopsis no es del
todo precisa, pero me gusta esa referencia a las ruinas y al bosque, a la
virilidad animal y el salvaje esplendor. Estamos ante una distopía
posapocalíptica, en un futuro impreciso de la Tierra. Ha habido una catástrofe,
muy probablemente nuclear, aunque no se nos habla sobre ella más que por
referencias indirectas. La naturaleza ha revivido, no así la civilización
humana, que parece reducida a aldeas fortificadas donde habitan los herederos
de esa vieja forma de existencia, los Profesores, una suerte de eruditos, y sus
familias, dedicados, además de sus lecturas y enseñanzas, a la agricultura y
ganadería. Más allá, es cierto, están los bárbaros, nómadas, asilvestrados, que
viven del pillaje, de asaltar las aldeas rodeadas de muros y llevarse lo que pueden;
los bárbaros se hacinan entre las ruinas o en campamentos, tienen que mudarse
con frecuencia, van medio desnudos, usan pinturas de guerra para amedrentar. Y, más allá todavía, en la más completa
marginalidad, se esconden los Parias, de los que se nos explica muy poco,
personas que han sufrido mutaciones por la radiactividad, carroñeros que se
alimentan de lo que incluso los bárbaros desechan, y muy peligrosos.
Marianne es, en la
novela, primero una niña de seis años que ve morir a su hermano, soldado, por
el ataque de un joven asaltante bárbaro. Reaparece más tarde con dieciséis años:
su madre murió algún tiempo después que su hermano y su padre es asesinado
también por su niñera, que ha sufrido un arrebato de locura. Hay otro ataque
bárbaro y Marianne ve cómo uno de los asaltantes se esconde en un cobertizo.
Decide ayudarlo. Ella ya ha hecho incursiones fuera del recinto de su aldea,
movida por la curiosidad. Lleva comida al bárbaro, el cual, aunque herido,
logra escapar y la rapta. A partir de ahí empieza una nueva fase de su vida,
con esos bárbaros por los que siente a veces fascinación y otras desprecio,
rechazo y asco. En ocasiones intenta escapar, pero, al mismo tiempo, algo le
impulsa a permanecer entre aquellas gentes. Su secuestrador se llama Joya o
Jewel. Tiene una melena larga y espesa, oscura, se pinta la cara y usa muchos
collares sobre un pecho delgado pero musculoso, y anillos en todos sus dedos;
procura protegerse con amuletos. Jewel es bello y brutal; viola a Marianne y, a
la vez, mantiene con ella un vínculo de seducción; su comportamiento es salvaje
y muy patriarcal. Como consecuencia de la violación, Marianne y Jewel-Joya tienen
que casarse por presión del grupo y ella queda embarazada. Además, la joven
descubre que fue Jewel quien mató a su hermano soldado.
Recuerdo haber leído esta
novela hace muchos años, en la década de los noventa del siglo pasado, y me
sorprendió mucho la ambigüedad que hay en Marianne hacia el joven bárbaro, pues
rechaza su violencia y lo detesta por haber matado a su hermano, pero al mismo
tiempo se siente atraída por él, sin la menor duda. No comprendía yo cómo una
escritora feminista podía tener ese planteamiento y utilizar el motivo del
violador y asesino del padre/hermano de la protagonista que finalmente acaba
casándose con ella, con el añadido de que ella termina por amarlo (es una
tradición que se ha repetido en literatura y en la cultura popular). Añado que
hace unos días, hablando de Erzsébet Báthory, la Condesa Sangrienta, un hombre
joven me dijo que no entendía cómo yo podía estar tan fascinada por el
personaje de una mujer que supuestamente se dedicó a asesinar a centenares de
muchachas; y, además, yo prefería que Báthory siguiese siendo mala, muy mala,
perversa, sádica, una asesina en serie. El porqué de ese sentimiento mío ya lo
explicaré en otro momento. En cuanto a Carter, después de haber leído buena
parte de su obra entiendo mucho mejor Héroes y villanos. Y es que, como
en otras obras suyas, hay una importante dimensión simbólica. Estamos ante
mujeres y hombres, feminismo y empoderamiento de las mujeres frente a violencia
y dominación patriarcal, pero también nos encontramos ante un conflicto entre
civilización y barbarie, cultura y violencia, lo intelectual y lo corporal, la
naturaleza y lo construido. Carter explora la sexualidad femenina en toda su
complejidad. Se centra, al igual que en La juguetería mágica o en La
cámara sangrienta, en la infancia y, sobre todo, en la pubertad y primera juventud
de las mujeres, que es un momento de formación de la identidad de género. La
niña libre pasa a convertirse en una mujer encauzada por derroteros
convenientes, salvo que opte por una alternativa de liberación. Sin embargo, no
queda duda tampoco de que ese mundo bárbaro, primitivo y natural, es atrayente,
bello y deseable. Sexualidad, feminidad, masculinidad, poder, violencia,
libertad, empoderamiento, cultura, amor y deseo, son elementos que construyen
esta narración. Con los años, Carter nos hablará también de mujeres mayores y
viejas, por ejemplo, en Niñas sabias.
Esta novela es la única
historia de ciencia ficción (distopía posapocalíptica en un planeta que ha
retrocedido hacia el pasado) que yo he leído de Carter. Ella suele preferir lo
fantástico y lo maravilloso con toques góticos. Resulta difícil clasificar su
obra, muy singular, pero se mueve en esos ámbitos, hay realismo y hay elementos
sobrenaturales, aparece lo fantástico y también lo maravilloso en su recreación
y su versión de los cuentos de hadas y populares, todo ello aderezado con
frecuencia con motivos góticos: lo oscuro, lo denso, la violencia y el deseo,
los recintos cerrados, las jóvenes perseguidas por malvados brutales; hay
también dosis de surrealismo, de extravagancia, de hipérboles, de absurdo, de
humor irónico, de parodia.
En cuanto al estilo de la
novela, es el característico de la autora británica: denso, concentrado, brillante,
con imágenes muy visuales y poderosas, muy medido y trabajado. Hay que estar
atentas para no perderse. Carter trabaja con la polisemia y con capas de
profundidad, entrar en sus narraciones es tener que profundizar y encontrar muchas
lecturas, una debajo de la otra, muchas posibilidades de interpretación.
Esperemos que la novela
pueda reeditarse, pero, mientras tanto, dejo esta reseña por si alguien está
estudiando las obras de la autora y no consigue encontrar Héroes y villanos
para poder leerla directamente.