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1 de febrero de 2024

"TIERRA CONTRAFUTURO" DE LUIS CARLOS BARRAGÁN: LA UTOPÍA DECOLONIAL.

    

         Este texto es una reseña de la novela Tierra contrafuturo de Luis Carlos Barragán e incluye una reflexión sobre las utopías, con referencias a Los desposeídos de Ursula K. Le Guin y la trilogía marciana de Kim Stanley Robinson.

Palabras clave: Ciencia ficción latinoamericana, Ciencia ficción colombiana, Luis Carlos Barragán, Utopía, Distopía, Transhumanismo, Colonialismo, Decolonialidad, Ursula K. Le Guin, Kim Stanley Robinson.

Luis Carlos Barragán Castro

Tierra contrafuturo

Bogotá, Minotauro (Editorial Planeta Colombiana), 2021.

 Luis Carlos Barragán es un escritor colombiano nacido en Bogotá en 1988. Tiene publicada  una novela anterior, El gusano (2018) y el libro de relatos Parásitos perfectos (2021), en la editorial colombiana independiente Vestigio. También pueden encontrarse relatos suyos en diversas antologías colectivas. Tierra contrafuturo  se consigue en España en versión digital.

Aprovecho de nuevo la ocasión para agradecer a Maielis González, escritora e investigadora cubana (ahora residente en España), que me diera a conocer a este autor en sus talleres sobre literatura de ciencia ficción latinoamericana.

 ADVERTENCIA: a partir de ahora, esta reseña contiene spoilers.

Tierra contrafuturo nos presenta el primer contacto entre humanos y extraterrestres alienígenas. Sucede en la selva amazónica, en el departamento del Vaupés, al sureste de Colombia, un territorio habitado en su mayor parte por indígenas. Hasta allá llega un ovni, el cual  trae consigo una bomba de felicidad que provoca una euforia colectiva en las personas que se  acercan a ella, incluidos los militares enviados para inspeccionar la zona. La intensidad de la dicha provocada por la bomba  supera a la de las drogas conocidas, lo que  conlleva unos efectos secundarios inesperados, pues los felices caen en una desidia absoluta, al no necesitar más que esa sensación de plenitud. Samuel (Sami), un joven albino y cuasi vagabundo, que acaba de romper con su novia Mafalda y es, a su vez, objeto de deseo amoroso de la narradora de la historia, contacta con la nave alienígena y decide irse de la Tierra junto a doña María, una mujer con una vida muy precaria y un hijo delincuente que la ha arruinado, hartos los dos de su existencia pasada. Posteriormente, tras un tiempo de recelo entre ambos y otro de vínculo muy estrecho, sus destinos se separarán.

Tiempo después, Sami regresa para fundar una embajada interestelar, de la cual él será embajador. Su objetivo es  aportar a  la Tierra las mejoras tecnológicas y la evolución científica y mental que ha conocido fuera. Pretende, así, lograr un desarrollo nunca visto antes para la humanidad y terminar con el hambre, las enfermedades o la falta de recursos educativos. La población terrícola tiene, además,  la ocasión de formar parte del Directorio, la alianza interplanetaria a la que pertenecen muchos mundos.

Para asombro de Sami, nada va a ser tan fácil como él ha creído, pese a la ayuda alienígena. Los gobernantes autoritarios o incluso supuestamente democráticos (en la novela, Trump va por su cuarto mandato), las macroempresas globales e incluso las mafias de narcotráfico tratarán de impedir ese nuevo futuro, ya que amenaza sus intereses. Un mundo igualitario, justo, educado y pacífico supone el fin de ciertas actividades delictivas del crimen organizado, por ejemplo. Asimismo, las fuerzas religiosas extremistas, tanto cristianas como islámicas, pondrán el grito en el cielo ante los avances que Sami presenta a los humanos. Y no solo gritarán, sino que actuarán en su contra, usando para ello la mentira, la presión, la amenaza y la abierta violencia.

La obra de Barragán, bien escrita, con humor, sátira, una imaginación muy notable y  pinceladas de ciencia ficción pulp, es también y sobre todo especulativa, acerca de cuestiones como el transhumanismo (aparece la posibilidad de cambiar de cuerpo,  tanto a otro  orgánico como a uno mecánico o alien, y retrasar con ello la muerte); el colonialismo y las desigualdades de clase. Los personajes son un tanto esperpénticos, pero muy reconocibles y humanos, con sus buenos deseos y esperanzas, su altruismo y mesianismo (en el caso de Sami), pero también sus mezquindades y envidias, celos y rencores. Muy válida la elección de la narradora, una figura más bien secundaria; se rompe así la centralidad de los protagonistas, del mismo modo que la llegada de los aliens transcurre en lugares de este planeta que casi nunca han protagonizado una historia semejante.

Por tanto, Barragán utiliza la ciencia ficción para lo que este género mejor sirve: para plantear preguntas sobre cuestiones que conciernen más a nuestro presente que al futuro. Así, trata el impacto de la automatización/robotización y  de  las inteligencias artificiales en el mundo laboral, el desempleo masivo, la renta básica universal, el turismo, los mundos virtuales en que los humanos pueden incursionar para inventarse o experimentar otras vidas o la posibilidad de formar parte de una conciencia colectiva y estelar.

Sin embargo, frente a estos posibles avances hay siempre, en la historia que nos cuenta Barragán, tendencias en contra, fuerzas y corrientes conservadoras, contrarrevolucionarias, conspiranoicas, negacionistas o de fanatismo religioso que no dudan, como ya he dicho, en emplear la violencia  para impedir la utopía. También existen los intereses personales, a veces francamente ruines. Por cierto que no se puede considerar Tierra contrafuturo como una novela feminista (a pesar del protagonismo de doña María, cuya evolución es bastante inesperada), pero, si los personajes femeninos actúan de modo perverso, los varones tampoco aparecen como ejemplos de virtud, ni siquiera el protagonista Sami: son antiheroínas y antihéroes.

Se da un vaivén de idas y venidas, de adelantos y de amenazas al progreso, de esperanzas y reticencias, de comunión espiritual enriquecedora entre especies muy distintas contra la que se oponen la ignorancia y la brutalidad, junto a un fanatismo religioso que no tolera perder su hegemonía y es consciente de que los planetas alienígenas están habitados por ateos.

Después de leer Los desposeídos (1974), de Ursula K. Le Guin, y la trilogía marciana de Kim Stanley Robinson (Marte rojo, de 1992; Marte verde, de 1993; y Marte azul, de 1996), las diferencias entre estas novelas y la de Barragán, en lo concerniente a los planteamientos utópicos, son claras y reveladoras. Ello se debe a que resulta muy difícil escribir ciencia ficción superando por completo el vínculo con el tiempo y las circunstancias del autor/a.

Los desposeídos es una utopía libertaria, que presenta dos sistemas políticos, económicos y sociales enfrentados, el capitalista y el comunista. Se trata de una utopía filosófica. El mundo imaginado, Anarres, es muy pobre y prácticamente pretecnológico. Aunque la autora estadounidense inventa e introduce algunos artefactos, da prioridad a lo humano, lo social, las ideas, lo antropológico. Su planteamiento tiene aún validez porque  supone la urdimbre de cualquier utopía: se basa en el pacifismo, la igualdad económica, el feminismo, la necesidad del diálogo, la comunicación y la empatía. Le Guin   expone de manera crítica y plantea alternativas al colonialismo, el racismo, el heterosexismo o el patriarcado. Pero esta gran escritora no llegó a vislumbrar  el desarrollo cibertecnológico veloz y apabullante que vendría después.

La trilogía marciana de Robinson incluye ya lo tecnológico, imprescindible en Marte, con sus  difíciles condiciones de habitabilidad para los humanos. Pero se trata de un espacio en el que es posible construir una utopía, igual que en Anarres, igual que en tantos proyectos de nuestra historia,  cuando se optó por buscar territorios vacíos y lejanos ante las enormes dificultades que supone la formación de esa sociedad mejor en el mundo conocido, superpoblado y con exceso de prejuicios, intereses egoístas, malas voluntades, inercias y posiciones reaccionarias. Esto también ocurre en Tierra contrafuturo, pues, cuando una de las grandes propuestas de Sami fracasa, algunos grupos humanos, fundamentalmente indígenas de América, optan por largarse a otro  planeta donde se les permita empezar sin necesidad de enfrentarse de continuo a las fuerzas y poderes establecidos. Parece, pues, que una utopía global resulta muy difícil, que hay que optar por el exilio en  grupos de tamaño reducido. Después, como muestra Robinson, según aumenta el número de habitantes del mundo nuevo, resurgen los conflictos de siempre y hay que volver a empezar, irse una vez más por otros caminos.

Esta trilogía es una obra magna en  muchos sentidos, empezando por su larguísima extensión. Nos cuenta, con todo lujo de detalles, la terraformación del planeta rojo, no deseada, por cierto,  por todos los colonos que llegan allí, lo cual supondrá uno de los primeros conflictos. Robinson  escribe una auténtica enciclopedia de la colonización de Marte, desde la biología, la geología, la orografía, la meteorología, la botánica, la química, la física o la ingeniería. Asimismo,  en los libros se dedican muchas páginas a la parte política y social. El autor evidencia los conflictos que existirían entre distintas facciones políticas a la hora de construir esa nueva sociedad. Su utopía es pacifista, igualitaria, posfeminista y muy verosímil,  ya que no excluye los enfrentamientos personales, grupales e ideológicos. Aborda los temas de la inmigración desde una Tierra superpoblada y abatida por las consecuencias de la crisis climática; de la multiculturalidad; del avance en la exploración del resto del Sistema solar; y del aumento transhumanista de la longevidad para determinadas personas o clases sociales, con la injusticia que supone, y  con los nuevos problemas que trae, como los desajustes de la memoria.

Ahora bien, en Tierra contrafuturo estamos ante un planteamiento posmoderno, que no se encuentra en Le Guin y apenas en Robinson. En esta novela de 2021, las facciones partidistas se han convertido en macrotendencias de opinión, casi siempre manipuladas. Aunque los grandes poderes económicos y políticos se mantienen y actúan, la gente común participa también en la revolución o en la involución, y lo hace a nivel global, de un modo muy similar al que se da ahora en las redes sociales. Y su capacidad de presión es extraordinaria. De la novela de Barragán salimos con poca esperanza en el ser humano, aunque no cierre todas las puertas por completo.

Tierra contrafuturo refleja el mundo que conocemos, que ya no es el de Le Guin, ni siquiera el de Robinson, tan veloces son los cambios, pese a que haya comportamientos, deseos y pecados humanos que siguen ahí. Por tanto, la utopía imaginada varía con el paso del tiempo y según la época en que se escribe. Tenemos también Newropía (2020), de Sofía Rhei, igualmente posmoderna, donde, con mucho humor y también con bastante lucidez, se nos plantea la posibilidad de un mundo con numerosas utopías a la carta, para que cada cual pueda elegir la que más le interesa y cuyos valores comparte.

En todo caso,  estas utopías demuestran lo que ya evidenció Ursula K. Le Guin: no hay una utopía perfecta y acabada, pues, de serlo, se trataría de un espacio celestial, muerto. La felicidad absoluta nos conduciría, paradójicamente, a morir por desidia e inanición, como bien muestra Barragán. Se puede y debe aspirar a lo mejor y no dejarse llevar, como ha ocurrido durante los últimos años, por la inercia distópica, pero ¿creer en la perfección de una sociedad? ¿Quién determinaría que el proceso está acabado y no necesita ya cambio alguno? Y si alguien, o un grupo de individuos, lo determina así, ¿qué pasaría con los disidentes a su dictamen?

 

18 de diciembre de 2018

Taller de lectura En regiones extrañas: una exploración de lo fantástico, la ciencia ficción y lo maravilloso.


«Centauros, sirenas, magos, brujas, hobbits, dragones, ciborgs, mutantes, clones, androides de compañía, aliens depredadores o amistosos o incognoscibles, pilotos espaciales, máquinas del tiempo o de la empatía, vampiros, zombis, fantasmas, naves espaciales generacionales, universos paralelos, Mordor, Dune, Invernalia, Akasa-Puspa, el País de Nunca Jamás, la Tierra tras un apocalipsis nuclear o anegada por el agua por el cambio climático, totalitarismos feroces, esforzadas sociedades utópicas, saltos en el tiempo, futuros lejanísimos, lenguas galácticas, el ansible, medios de teletransportación, etc.  Y esta enumeración solo muestra algunos ejemplos que podemos hallar en las obras fantásticas, de ciencia ficción y de lo maravilloso...» (Lola Robles, En regiones extrañas, Cádiz, Cazador de Ratas, 2018).

«La ciencia-ficción se distingue a través del dominio o hegemonía narrativa de un “nóvum” (novedad, innovación) ficcional convalidado por la lógica cognitiva». (Darko Suvin, Metamorfosis de la ciencia ficción: sobre la poética y la historia de un género literario, Méjico, FCE, 1984).
En sus comienzos, la ciencia-ficción no arrancaba desde una idea originaria o ideal de naturaleza, sino desde la naturaleza tal y como había sido transformada en la fase expansiva del capitalismo. El imaginario de la ciencia-ficción, desde la segunda década a los años sesenta del siglo pasado, permaneció ligado al sueño de una expansión ilimitada de la producción, construyendo una saga de la energía que se reproducía, un himno a la tecnología como prolongación potencialmente infinita del ser humano y de sus capacidades. Desde los años setenta en adelante, la literatura de ciencia-ficción ha acompañado a las transformaciones de la economía y la sociedad en sentido postfordista, registrando y proyectando la crisis de ese modelo titánico y prometeico, cantando su ocaso y la llegada de nuevas preocupaciones y nuevos escenarios del imaginario: las temáticas del equilibrio ecológico del planeta sacudido y bajo amenaza constante, la contaminación de cuerpos y tecnologías. Hoy ni pasado ni futuro parecen estar ya presentes en el sentir colectivo: todo ha sido ya pensado y actuado, también sentido. El futuro se nos ha caído encima, ya se está realizando ahora mismo: no solo «el futuro», sino los cientos, miles futuros posibles, cada uno de los cuales halla en la complejidad y la segmentación de la sociedad posindustrial, un espacio de realización e inconsistencia junto con otros…

En este taller exploraremos los territorios de la ciencia ficción, lo fantástico y lo maravilloso a través de algunas lecturas, que nos parecen muy representativas de cada género, obras que nos demostrarán la calidad que estos tipos de literatura pueden alcanzar y su dimensión metafórica y simbólica.
Sin pretensión alguna de exhaustividad, pero con la pasión por investigar imaginarios, serán cuatro sesiones, en Enclave.

1ª Sesión – Sábado 12 de enero, 12,00h
 En regiones extrañas – Lola Robles
Una introducción general, basada en el planteamiento divulgativo y abierto del libro de Lola Robles En regiones extrañas. Y, en las tres siguientes, a través de la lectura, la reflexión y el debate en torno a tres libros que, entre muchos, bien pueden servirnos de referencia (y placer) para acotar, derivar y ampliar nuestros encogidos horizontes metropolitanos.
 Lola Robles (Madrid, 1963), es licenciada en Filología Hispánica y escritora. Ha publicado las novelas de ciencia ficción La rosa de las nieblas (Kira Edit, 1999), El informe Monteverde (Sevilla, Crononauta 2018), Flores de metal (Equipo Sirius, 2007), Yabarí (Cerbero, 2017) y  El árbol de Sefarad (Cerbero, 2018) y el libro de cuentos Historias del Crazy Bar y otros relatos de lo imposible (Stonewall, 2013, coescrito con Mª Concepción Regueiro).  Su ensayo En regiones extrañas: un mapa de la ciencia ficción, lo fantástico y lo maravilloso (Palabaristas, 2016, edición digital; Cazador de Ratas, 2018, edición en papel) es una obra de divulgación sobre los conceptos básicos de los géneros no realistas, sus territorios comunes y sus fronteras. En 2017 la obra recibió el Premio Ignotus, otorgado por la AEFCFT, al mejor ensayo. En 2018 apareció la antología histórica de escritoras españolas de ciencia ficción en dos volúmenes Distópicas y Poshumanas (Libros de la Ballena), cuyas seleccionadoras, prologuistas y editoras literarias fueron Teresa López-Pellisa y Lola Robles.

2ª Sesión – Sábado 26 de enero, 12,00h
 Ritos iguales – Terry Pratchett
 Un mago moribundo cede su bastón -y por tanto su poder- a Eskarina, una criatura recién nacida que, según los rituales admitidos, no puede ser mago sino bruja. Pero Eskarina no aceptará sin más que se le niegue la posibilidad de estudiar magia solo por el hecho de haber nacido mujer. En su lucha, contará con la inestimable ayuda de la bruja Yaya Ceravieja. Y finalmente sus capacidades serán determinantes para salvar el Mundodisco de una amenaza externa.
Durante tres décadas, Terry Pratchett fascinó a millones de lectores en todo el mundo con sus novelas de fantasía, divertidas y satíricas. Su prolífica obra consta de unos setenta libros, ha sido traducida a treinta y siete idiomas y lleva vendidos más de ochenta y cinco millones de ejemplares en todo el mundo. Es conocido especialmente por la serie del Mundodisco, a la que pertenece esta novela, Ritos iguales. Una obra que nos deleitará con su capacidad para jugar con el lenguaje y para parodiar, y al mismo tiempo tomarse en serio, la fantasía épica.

3ª Sesión – Sábado 9 de febrero, 12,00h

 Las cosas que perdimos en el fuego – Mariana Enríquez
El mundo de Mariana Enríquez no tendría por qué ser el nuestro, y, sin embargo, lo es. Con la cotidianidad hecha pesadilla, despertaremos abatidas, perturbados  por historias e imágenes que jamás conseguiremos sacarnos de la cabeza. Las autodenominadas «mujeres ardientes», que protestan contra una forma extrema de violencia doméstica que se ha vuelto viral; una estudiante que se arranca las uñas y las pestañas, y otra que intenta ayudarla; los años de apagones dictados por el gobierno, durante los cuales se intoxican tres amigas que lo serán hasta que la muerte las separe; el famoso asesino en serie llamado Petiso Orejudo, que sólo tenía nueve años; hikikomori, magia negra, los celos, el desamor, supersticiones rurales, edificios abandonados o encantados... Mariana Enríquez es una de las narradoras más arriesgadas y sorprendentes del siglo XXI, no sólo de la nueva literatura argentina a cargo de escritores nacidos durante la dictadura,  sino de la literatura de cualquier país o lengua. Su fantástico es un ejemplo inmejorable del género y, al mismo tiempo, está dotado de una enorme contemporaneidad. 

4ª Sesión – Sábado 23 de febrero, 12,00h
 La mano izquierda de la oscuridad – Ursula K. Le Guin

«Escribiré mi informe como si contara una historia, pues me enseñaron siendo niño que la verdad nace de la imaginación. El más cierto de los episodios puede perderse en el estilo del relato, o quizá dominarlo: como esas extrañas joyas orgánicas de nuestros océanos, que si las usa una determinada mujer brillan cada día más, y en otras en cambio se empañan y se deshacen en polvo.»
 Ursula Kroeber Le Guin, nacida en Berkeley (California) en 1929 y fallecida en Portland (Oregón) en 2018, cultivó tanto la narrativa, en forma de novela y cuento, como la poesía y la crítica. Su amplia obra ha merecido múltiples galardones, entre los que destacan el National Book Award, el American Book Award y numerosos premios Hugo, Nebula, Jupiter y Locus. En 1991 recibió el Harold D. Vursell Memorial Award, otorgado por la American Academy and Institute of Arts and Letters, y en 2001, el SF Hall of Fame a toda su trayectoria. En 2003 fue elegida Gran Maestro por la SFWA, la asociación norteamericana de escritores de ciencia ficción. Ella misma se describía como una persona «feminista, conservacionista, ecologista, norteamericana, apasionadamente comprometida con la literatura, paisaje y vida de la Costa Oeste».
La mano izquierda de la oscuridad es una de sus obras más conocidas y reconocidas, por su visión feminista y sus planteamientos no binarios acerca del género. Nos presenta un mundo, Gueden o invierno, donde el sexo/género funciona de modo muy distinto al de la Tierra, lo que nos permite cuestionar nuestra idea de la "naturalidad" de los sexos. Además, es una historia de viaje y amistad, magníficamente escrita. Un ejemplo de cómo la ciencia ficción va más allá de la ciencia y la tecnología y puede tener una dimensión profundamente humana.

Lugar: Enclave de Libros, Calle Relatores 16, Madrid, Metro Tirso de Molina.
Tfno: 913694649
Fechas: Sábados, 12 y 26 de enero y 9 y 23 de febrero. De 12.00 a 14.00h.
El coste de la participación a las cuatro sesiones es de 50 €. Es necesaria la inscripción previa, enviando un mail de reserva a enclavedelibros@telefonica.net
Taller limitado a máximo veinte personas.