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Podéis leer buenas narraciones en la Biblioteca de Relatos.

15 de abril de 2025

"¿QUIÉN CUIDARÁ DE TI?", DE VERÓNICA CERVILLA

Verónica Cervilla

¿Quién cuidará de ti?

Literup, Barcelona, 2023, 280 págs.

Obra ganadora del IV Premio Ripley de ciencia ficción y terror para escritoras.

Una narración valiente y sin concesiones sobre el tema de los cuidados y la vejez. En ocasiones no hay nada más pavoroso que la propia realidad.

Me ha impresionado mucho esta novela (de no muy larga extensión) de Verónica Cervilla, publicada por primera vez por la editorial sevillana Triskel en 2020, después de ganar el IV Premio Ripley de ciencia ficción y terror para escritoras. Posteriormente, ha sido reeditada en 2023 por Literup. Merecía esa reedición, ya que Triskel había cerrado.

Estamos ante una novela básicamente realista con algunos elementos que parecen sobrenaturales (conocidos en nuestra tradición cultural) y unas interesantes dosis de mitología africana, en concreto yoruba, una combinación un tanto extraña, pero que funciona bien.

La protagonista principal es Amelia, una mujer de edad mediana, divorciada de un marido maltratador, con dos hijos adolescentes, la hija con un carácter muy enérgico y el muchacho más apegado a sus juegos de ordenador, pero capaz de resolver situaciones conflictivas cuando es necesario. Amelia tiene que hacerse cargo temporalmente de su madre, Petra, con la que nunca ha tenido una buena relación, a causa de una lesión en el brazo que ha sufrido la anciana. Lo que parece una estancia provisional en casa de Amelia se va a convertir en algo mucho más largo, ya que Petra padece Parkinson y una demencia progresiva. En el hogar de su hija y sus nietos, la mujer mayor se comporta de una forma muy impositiva, además de hiriente con Amelia, ya que siempre ha preferido a su otra hija, Elisa, quien, sin embargo, no quiere ocuparse de la madre. Por su parte, Amelia tiene un carácter apocado, casi cobarde, y rehúye los conflictos, resignándose a callar y aguantar, aunque sus dos hijos, sobre todo la mayor, Sofía, la instan a la rebelión. Pero Amelia no puede, siente la presión social de su entorno, el pueblo en el que vive, una presión que la obliga a cuidar a una madre a la que no quiere; también Elisa trata de imponerle ese cuidado mientras se excusa de participar en él. Para colmo, Amelia trabaja en una residencia de personas ancianas, donde se ve enfrentada día tras día a la vejez, la decrepitud, la enfermedad y la muerte. Pronto se verá en el dilema, como les ocurre a tantas mujeres, de decidir si continuar en su trabajo o dedicarse por completo al cuidado de su madre, que la necesita a todas horas, ya que sufre graves perturbaciones mentales: piensa que su marido muerto la llama por teléfono y ve el espectro de una niña con un lazo amarillo perseguida por unos hombres grises, además de tener otras manías persecutorias y creer que la quieren asesinar, lo que la lleva a encerrarse en su habitación, asomarse de manera peligrosa por la ventana, gritar en la oscuridad o escaparse de la casa en plena noche.

Solo hay un personaje que consuela un poco la aflicción de Amelia, un anciano de origen africano que va a parar a la residencia, pero se enfrenta con dignidad a la vejez y la muerte. Es él quien le habla a la protagonista de los mitos yoruba.

Estamos ante una novela que trata el tema de los cuidados, la familia, las relaciones materno-filiales, la vejez y el deterioro paulatino del cuerpo por su causa y por la enfermedad física y mental derivadas de ella, y la muerte. En ese sentido, la obra resulta muy útil para debatir sobre una cuestión que tanto ha condicionado (y sigue condicionando) sobre todo la vida de las mujeres. Pero, además, y eso es lo que más me ha gustado de la narración, ¿Quién cuidará de ti? no hace concesiones. Su terror, más que sobrenatural o fantástico, es plenamente realista. Todas y todos (también hay hombres mayores que tienen que cuidar a personas enfermas como sus esposas o hijos), podemos acabar en esa situación, teniendo que sacrificar parte de nuestra vida para atender a una madre o padre que nos maltratan, o convirtiéndonos, a nuestra vez, en viejas petardas e impertinentes que le hacen la vida imposible a los allegados.

Verónica Cervilla no contemporiza ni dulcifica esta realidad. Refleja claramente los conflictos dentro de una familia, la infirmeza de Amelia, su sacrificio por miedo y por presión social. Nos enfrentamos como lectores a la muerte y a su hedor intenso. Aquí no se celebra el amor familiar, no es un telefilme de sobremesa dominical, algo que algunas lectoras agradecemos mucho. Ahora bien, no es este un libro para cualquier público, ya que se trata de una historia dura y descarnada. La realidad llega a estremecer más que cualquier monstruo o espectro. Las imágenes de la residencia son revulsivas. ¿Podremos conseguir no convertirnos en ancianas petardas? ¿Y quién cuidará de nosotras si ya no queremos repetir ese patrón que obliga a los hijos o sobrinos a hacerlo, o no los tenemos siquiera?

Lo que menos me ha gustado de la narración son algunas comparaciones o metáforas menos afortunadas que el resto, por demasiado coloquiales.

En todo caso, una obra muy recomendable para quienes gusten de enfrentarse al terror psicológico, a lo pavoroso de la vida cotidiana. Personajes muy bien creados que superan los estereotipos. Una narración con fuerza y valentía.

"LOS QUE VIVIMOS", DE AYN RAND

Ayn Rand

Los que vivimos

Bilbao, Deusto, 2020.

576 páginas.

 Alisa Zinóvievna Rosenbaum, que luego se llamaría Ayn Rand, nació en San Petersburgo en 1905 y murió en Nueva York en 1982. Tuvo las nacionalidades rusa y estadounidense. Fue filósofa y autora de las novelas Los que vivimos (1936), Himno o ¡Vivir!, de 1938, obra de la cual hay una reseña en este blog, pincha aquí, El manantial (1943) y La rebelión del Atlas (1957). También escribió ensayos como La virtud del egoísmo (1964), donde transmite su filosofía objetivista. Nacida en el Imperio ruso, de familia judía, aunque ella era atea, con los años se convertiría en una figura de referencia en los Estados Unidos, incluso  mesiánica para los sectores más ultraliberales. No voy a centrarme en su ideología política más que indirectamente. Aquí me interesa su narrativa.

Empezó a escribir en la infancia; le gustaban mucho los autores románticos. Tanto ella como su familia, con una posición económica acomodada, vivieron la revolución rusa de 1917. La familia se trasladó a Crimea temporalmente y después volvió a San Petersburgo, convertido ya en Petrogrado (el cambio de nombre no vino de los bolcheviques, sino del zar Nicolás II, pues al parecer «San Petersburgo» le sonaba demasiado alemán; en 1924 se la renombró Leningrado y hasta 1991 no recobraría su nombre original, el que ahora conserva). En la universidad de la ciudad, Rand estudió filosofía e historia. En el Instituto Estatal de Artes Cinematográficas se matriculó para aprender a escribir guiones, ya que era una gran amante del cine. En filosofía, se interesó por la obra de Nietzsche y Aristóteles, dos autores que le influirían notablemente. En 1926 viajó a Estados Unidos, con permiso de las autoridades soviéticas, para visitar a unos familiares. Nunca regresó a Rusia. Se dirigió a Hollywood para trabajar como guionista. Allí conocería a Cecil B. de Mille y al que sería su marido, el actor Frank O’Connor.

Es curioso cómo la vida de Ayn Rand tiene similitudes con la de la pensadora anarquista Emma Goldman, que nació en el Imperio ruso, en Kaunas, actual Lituania, una mujer también de ascendencia judía, también atea y que asimismo se trasladaría a los Estados Unidos para vivir allí gran parte de su vida. Claro que Goldman nació en 1869 y viajó a América en 1885.  Ambas tenían un fuerte sentimiento antiestatal. Sin embargo, y pese también a los aires de la época, no se puede compararlas más allá. Goldman era libertaria, pero tenía fuertes intereses y convicciones a favor de lo social, lo común, lo colectivo, los derechos de todos, no solo de ella misma (de hecho, como obrera textil conoció las duras condiciones de vida de sus compañeros de trabajo, las desigualdades existentes en el supuesto paraíso americano), mientras que Rand aboga por un individualismo radical y su anticomunismo es un rechazo del colectivismo, de priorizar los colectivos sobre las personas. Para ella, Estados Unidos sí fue un paraíso de libertad y de posibilidades. Desde luego, ninguna de las dos era afín al comunismo soviético. Ahora se usa el término «libertario» para denominar algunos pensamientos ultraconservadores y muy reaccionarios que defienden, precisamente, lo individual frente al Estado, frente a lo público y a lo común. El anarquismo es otra cosa, no es un movimiento individualista y no promueve el que cada uno haga lo que le dé la gana sin pensar en los demás ni el bien colectivo.

Voy a hablar aquí de una novela de Ayn Rand que acabo de leer y me ha gustado mucho: Los que vivimos. He tenido acceso a una edición antigua, de 1962, en Plaza & Janés, pero, actualmente y, como he indicado más arriba, hay una edición en la editorial Deusto que se puede conseguir con facilidad. Deusto ha publicado más obras de esta autora.

Los que vivimos fue su primera novela. Rand dijo de ella que era la más personal de todas. Habría que matizar esto. Cierto que nos habla de un mundo y un tiempo que ella conoció, el posterior a la Revolución rusa de 1917, y que algunas vivencias de la protagonista pueden ser similares a las de Rand. Sin embargo, la trayectoria de ambas fue muy diferente, ya que, pese a todas sus críticas al sistema de gobierno soviético, Rand obtuvo permiso para viajar a los Estados Unidos.

La historia se ambienta en San Petersburgo-Petrogrado. La protagonista es Kira Argounova, una joven de familia burguesa que ve cómo la ciudad y el país cambian como consecuencia de la revolución de 1917. Su familia se queda sin nada porque los expropian. Llegan a pasar hambre. Ella sueña con ser ingeniera, pero la burocracia, el férreo control y la rigidez del nuevo régimen se lo impiden. Kira se vinculará a dos hombres: por una parte, Leo Kovalenksy, del que se enamora instantáneamente, un joven de origen aristocrático y convertido prácticamente en un paria por haber tenido un padre considerado traidor al régimen y por su oposición a ese sistema político; ambos tratarán de huir del país en un momento determinado, una huida que fracasará. Y por otra parte está Andrei Taganov, oficial de la policía secreta soviética, comunista convencido, honesto y cuya bondad natural es notable (en ocasiones, parece casi un santo de Tolstói). Andrei ama a Kira, aunque esta no le corresponde, enamorada de Leo.

Estamos ante una novela claramente anticomunista y anticolectivista. El individuo contra el Estado. Rand nos presenta un sistema totalitario, controlador por completo y represor de las personas. Kira, su familia y Leo se verán enfrentados de modo radical a esa burocracia y a la falta de compasión de los gobernantes y también de todos los miembros de menor rango que forman parte del aparato estatal, que deviene, poco a poco, cada vez más elitista (en contradicción con sus ideales primigenios) y más corrupto.  Es un drama que casi roza la tragedia. Más bien un melodrama, porque los amores entre los personajes más jóvenes, la generación que protagoniza la historia, son una parte fundamental de esta. Todos, jóvenes y no tan jóvenes, se mueven entre la rebeldía que conlleva castigos sin piedad o la decisión de acomodarse al régimen o incluso colaborar con él. La historia de amor entre Kira y Leo es apasionada, muy romántica. Los dos son hermosos y vehementes. Kira se presenta como una heroína casi sin tacha. Resulta curioso que el personaje que la sigue en cuanto a valores positivos sea el de Andrei, ya que la novela es muy maniquea y aquellos que están del lado del gobierno, del comunismo, aparecen retratados como personas corruptas, incluso crueles.

¿Por qué me ha gustado tanto Los que vivimos? Pues bien, dejando a un lado su ideología política, en la que hay un claro sesgo anticomunista (por mucho que pudiera reflejar parte de la realidad), me ha parecido una narración intensa, apasionada, vibrante. No tengo mucho que ver con Rand como pensadora, pero sus novelas me encantan. Era capaz de imaginar personajes con mucha fuerza, se creía las historias que narraba y eso se nota. Su estilo me suena un poco antiguo; no obstante, ese fervor que pone en el relato me engancha por completo.

Por cierto que Los que vivimos es tan distópica como Himno, una novela breve que me parece equiparable al Nosotros de Zamiatin. El manantial será otra cosa. Su protagonista principal, un arquitecto estadounidense, encarna la apuesta de Rand por las propias convicciones y objetivos que podemos tener en la vida: el personaje luchará sin descanso por lo que él cree y quiere hacer, sin que le importe la opinión de los demás ni se someta a las obligaciones que intentan imponerle. Sorprende la moral muy poco convencional de la autora sobre las relaciones sexuales de los personajes, en ambas novelas, teniendo en cuenta la época en que se escribieron. Además, en la relación amorosa principal que aparece en las dos historias hay un flechazo fulminante y una pasión muy intensa entre Kira y Leo, por un lado, y el arquitecto (Howard Roark) y la mujer de la que se enamora (Dominique Francon), por otro. Sobre El manantial se rodó una película, estadounidense, de 1949, titulada The Fountainhead, dirigida por King Vidor, con Gary Cooper y Patricia Neal como protagonistas.

Los que vivimos consigue muy bien la identificación entre lector/a y los protagonistas. La narración es ágil y amena. Sin duda, su carga ideológica resulta más que notable y el libro ha podido ser utilizado desde posturas abiertamente anticomunistas para convencer de que estos regímenes eran verdaderos infiernos con un totalitarismo absoluto. No se trata de negar aquí ese totalitarismo, sino de destacar el profundo sesgo y el maniqueísmo de la novela de Rand, que presenta la vida en la Unión Soviética como lo más terrible del mundo. En cualquier caso, la novela no es apta para nostálgicos de la Unión Soviética ni para comunistas en general, ya que se van a poner de mal humor leyéndola.

Por cierto que hay una película basada en el libro, italiana, de 1942, dirigida por Goffredo Alessandrini y protagonizada por Alida Valli, Fosco Giachetti y Rossano Brazzi. Fue rodada y estrenada bajo el gobierno fascista de Italia, gobierno que la censuró poco después de su estreno, precisamente por su mensaje antitotalitarista.

 

1 de abril de 2025

"PROYECTO KARÓN"

 Ana B. Nieto

Proyecto Karón

Barcelona, Minotauro, 2023

Colección Minotauro Laberinto, 392 páginas.

Esta es una novela de ciencia ficción bien escrita, con mucho trabajo tanto de forma como de contenido y un proyecto literariamente muy ambicioso, escrita por la autora española Ana B. Nieto, que también ha publicado obras de novela histórica como La huella blanca (2013), ambientada en la Irlanda celta del siglo V, o Luz de Candelas (2023), esta última sobre la figura del bandolero madrileño Luis Candelas.

Proyecto Karón trata sobre realidades virtuales, inteligencia artificial, relaciones humanas y roles de género en un futuro de la Tierra que el público lector tendrá que determinar si es más o menos distópico. Nos adentramos en un mundo (al menos aquel en el que viven los protagonistas) sometido a la desertización y la escasez de agua, donde las macroempresas, por ejemplo, las farmacéuticas, tienen un enorme poder. Con elementos ciberpunk, no se excluye tampoco la vinculación en vínculos más personales y en temas como los cuidados. Atención a esa sociedad que se nos presenta y en la que ya no hay patriarcado, sino una inversión de roles (que siguen existiendo de manera notable) o un decidido matriarcado tan poco recomendable como el sistema anterior.

Es una novela interesante, aunque se ha condensado mucha información en un número de páginas quizás escaso para tantos temas, lo cual puede dificultar un tanto la lectura.

25 de febrero de 2025

PREMIO DROIDS AND DRUIDS 2025 A LA DIVULGACIÓN LITERARIA

 En 2025, durante el transcurso del festival Terramur que se celebró en Murcia en el mes de febrero, he recibido el Premio honorífico a la divulgación científica Droids and Druids, otorgado por la asociación cultural Droids and Druids, organizadora del festival. 

 






 

20 de febrero de 2025

"SEMIOSIS", DE SUE BURKE

 Sue Burke

Semiosis

Traducción de Rafael Marín

Plan B, 2024

413 páginas

 

Termino de leer Semiosis, novela de ciencia ficción de la escritora y traductora estadounidense Sue Burke. Me ha llevado bastante tiempo poder realizar esta lectura, ya que, por mi discapacidad visual, yo escucho los libros digitales con una aplicación llamada VoiceOver, para lo cual necesito, justamente, una edición digital, que no había en este caso. Reitero la importancia de las ediciones digitales en el momento actual, tan útiles, en muchos sentidos, como la edición en papel. El caso es que gracias a la autora conseguí la novela en PDF, aunque, por una serie de cuestiones técnicas referidas al formato, no conseguía escucharla bien. Después de varios intentos y pese a que esa escucha no ha sido todo lo perfecta que hubiera querido (se me cortaban con frecuencia algunas palabras cuando estas iban separadas a final de línea), al menos he podido acceder al libro.

Se trata de una historia fascinante de ciencia ficción sobre la colonización de otro planeta por un grupo de humanos terrestres y sobre el primer contacto con criaturas alienígenas. Es una novela compleja, densa, dura y potente. No hay ligereza ni evasión.

La colonia humana que llega a este mundo lejano, al que llamarán Pax, tiene que enfrentarse a un ecosistema desconocido, salvaje y perturbador. Hay plantas en ese mundo, muchas plantas. Una vegetación viva que supone, a veces, un peligro de muerte, porque es venenosa y hay que saber en qué casos ocurre esto y por qué. Una naturaleza inescrutable que parece estar compuesta de algo más que entidades pasivas. ¿Qué son en realidad? Lo iremos descubriendo a lo largo del libro.

Semiosis nos sumerge en un universo exuberante. La narración se desarrolla a través de sucesivas generaciones, cada una de ellas enfrentada a sus propios conflictos internos y a nuevos peligros exteriores. Hay muertes incomprensibles, enigmas que resolver, ciudades que aparecen de pronto y están vacías, pero demuestran que puede haber otros habitantes en el planeta, y también se encuentran con el Bambú arcoíris, una criatura cuyo protagonismo irá siendo cada vez mayor. Los colonos humanos nunca saben si el Bambú, si otros árboles o plantas, si los hacedores de vidrio son amigos o enemigos; no obstante, necesitan contactar y comunicarse con ellos y, para esto, les es preciso un lenguaje, un código común: difícil, ya que incluso esos otros alienígenas no vegetales tienen poco que ver con la morfología de los terrestres y su forma de hablar. Las tres especies y su interacción constituyen el fundamento de la novela.

Las voces narrativas suelen ser las de los sucesivos moderadores de la comunidad, por lo cual vemos a través de los ojos de esos líderes y lideresas, y conocemos a través de lo que nos cuentan.

No estamos ante una utopía, pese a los buenos presupuestos de armonía, igualdad y paz de los colonos. Ellos vienen de una Tierra en decadencia, consumida por el desastre climático y por los conflictos sociales y económicos. Quizá por ello, estos humanos no parecen estar nada preparados, en cuanto a conocimientos, experiencia y técnicas, para el pacifismo. Una comunidad no puede basarse solo en buenos ideales, necesita una formación para llevarlos a la práctica. Ni la jerarquía, ni las relaciones, ni las conductas ni los caracteres de los terrestres que pretenden ser no violentos ayudan a ello, y ocurre así desde el principio. Por otro lado, la visión que la autora presenta sobre la humanidad resulta muy negativa y a partir de ello poco se puede conseguir. Sabemos que ninguna utopía ha logrado triunfar plenamente en nuestro mundo y que sería difícil que lo consiguieran en otros de una manera perfecta y total, pero estos colonos crueles, violentos, tozudos, envidiosos, desconfiados y mezquinos no son los mejores candidatos para una alternativa. Su lucha por el poder es casi constante, aunque contravenga sus ideales. Semiosis deja a veces una sensación de disgusto, de mal rollo. Es cierto que la autora abre al final una puerta a la esperanza, pero se trata solo de una rendija. No obstante, ese mundo tan extraño y vegetal sigue fascinando, nos hace reparar en posibilidades de vida que no habíamos imaginado y comprender lo relativo de nuestras certidumbres conceptuales y morales. El Bambú (Stevland), por ejemplo, se convierte en una figura tan temible como cautivadora.

La obra da mucho para reflexionar y debatir. No hace concesiones mientras nos devuelve a una ciencia ficción clásica, de oro. La novela original en inglés, con el mismo título, es de 2018 y fue nominada a varios premios importantes del género en Estados Unidos. Se trata del primer volumen de una trilogía que continúa con Interference (2019) y Usurpation (2024).

La semiosis es un concepto referido a la comunicación. Se trata del proceso mediante el cual algo funciona como un signo que transmite un significado en un contexto comunicativo concreto. Se estudia dentro de la disciplina de la semiótica. La vinculación con la novela es clara, ya que los colonos intentan interpretar los signos que las entidades vegetales y los alienígenas hacedores de vidrio les envían o que emiten, aunque no sea para ellos.

Novela ideal para los amantes de la ciencia ficción más pura que trata sobre exploración de otros mundos, sobre comunicación y lenguaje, ecología, inteligencia no humana y alteridad.