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Podéis leer buenas narraciones en la Biblioteca de Relatos.

26 de diciembre de 2019

BIBLIOGRAFÍA ACTUALIZADA SOBRE TRANSEXUALIDAD, TRANSGENERISMO, INTERSEXUALIDAD Y TEORÍA QUEER

NOVELAS


CORTÉS AMUNARRIZ, Juana.
Las sombras, Barcelona Edhasa (Castalia), 2015.
Esta novela, ambientada en el norte de nuestro país, ganó el Premio Tiflos. Tiene una protagonista transexual. También hay una casa que es protagonista de la historia. Es importante leer la novela hasta el final. Puede parecer, al principio, que da una visión de la transexualidad como algo inducido por las circunstancias, pero al final... Hay muchas facetas de la vida y del ser humano que siguen siendo un misterio. 




EUGENIDES, Jeffrey Eugenides
 Middlesex, Barcelona, Anagrama, 2003.
Novela  protagonizada por una persona intersexual que vive sus primeros años como niña para convertirse en varón al llegar a la pubertad. Es además una intensa saga familiar, una historia de la emigración a los Estados Unidos, en este caso por los griegos que vivían en Asia Menor, y un panorama histórico de la nación estadounidense durante el siglo XX. Muy interesante cómo nos plantea que es la mirada ajena la que convierte a los monstruos en tales.






GIMENEZ BARTLETT, Alicia 

Donde nadie te encuentre, Barcelona, Destino, 2011.

La novela de Giménez Bartlett, es una recreación literaria de una historia real, la de Florencio o Teresa Pla Meseguer, alias la Pastora, Teresot, Florencio o Durruti. Vivió de 1917 a 2004. Fue una persona intersexual, trabajó como pastora y se vio obligada a convertirse en maquis en los años 50, en el maestrazgo español. Pasó diecisiete años en la cárcel. Es una narración desoladora y terrible sobre una época oscurísima de nuestro país. La sensación de soledad y el enorme peso de los prejuicios contra los cuerpos diversos resultan abrumadores. Me parece un libro muy necesario para leer hoy, cuando los prejuicios continúan. La novela granó el premio Nadal 2011.




ENSAYOS





BARBIER, Patrick
Historia de los castrati, Buenos Aires, Javier Vergara editor, 1990.
Magnífica obra de ensayo sobre la historia de los cantantes castrati o castrados. Muy documentada y de fácil y muy entretenida lectura. Imprescindible para conocer algunas de las diversidades sexuales que se han dado a lo largo de la historia humana.









HALBERSTAM, Judith (Jack)
- (1998), Masculinidad femenina, Madrid, Egales, 2008.

Una obra imprescindible para conocer las masculinidades femeninas, desde las lesbianas buch a las personas transgénero. Desterrará muchos prejuicios y nos abrirá a nuevas ideas sobre este tema, si estamos dispuestas a ello, claro.  Con  él aprendí que masculinidad y feminidad no van vinculadas, necesariamente, al sexo biológico, sea lo que sea esto último. 

17 de noviembre de 2019

Sobre el Principio de Mujerabilidad Suficiente. Transexualidad y feminismo.


A partir de Leibniz y su Principio de Razón Suficiente (PRS), Luis Montero nos plantea el Principio de Humanidad Suficiente (PHS), en su libro de ensayo Dejad que las máquinas vengan a mí (Enclave de Libros, 2019).

En él, nos habla de qué nos hace humanos, en comparación con los animales y, sobre todo, con las máquinas. Máquinas, robots, androides, inteligencias artificiales, ciborgs, que cada vez se parecen más a nosotrxs (los humanos), por fuera o por dentro, Máquinas que, como en Blade Runner, quieren seguir viviendo. Androides y replicantes que, tantas veces en la ciencia ficción, desean  y exigen ser considerados tan humanos como nosotrxs.

Cuando lo leí, de inmediato pensé, sin embargo, en la transexualidad, el no binarismo, las identidades de género no normativas. Y su relación con el feminismo. Y la negación, por un sector de este, de que las mujeres trans sean mujeres, los hombres trans, hombres. Lo niegan. Excluyen. Son terfs, pero se ofenden ante lo que consideran un insulto. Dicen, por ejemplo, de un hombre trans: “un hombre trans es una mujer se ponga como se ponga”. Hablan de que “sentirse mujer” o “sentirse hombre” no te hace serlo.

Pero en la obra de Luis Montero he leído reflexiones como estas:

“El humano siempre se considerará humano a sí mismo. No puede no considerarse humano. Tanto los carceleros como los presos se consideran humanos a sí mismos, aunque duden de la humanidad del otro”.  

“Lo humano se componía de atributos tanto intelectuales –la inteligencia, la racionalidad,…– como físicos– la habilidad manual, la precisión,…– y todos ellos ahora son   dominio de la máquina”.

“El humano ya no lo es porque piensa. ¿Cómo iba a serlo cuando el pensar racional ya no es dominio exclusivo suyo? El único patrimonio excluyente del humano, base y sostén del PHS, son sus sentimientos y las creencias que se fundamentan en ellos. Tanto que hoy el humano ya no lo es porque piensa, sino porque se siente humano. Porque se siente, se cree –se sabe– humano. El humano se justifica como tal solo porque puede sentirse tal.
“Sin embargo, y valga esto como respuesta, sentirse humano no demuestra nada. No responde a la pregunta ontológica. No puede responderla”.

“Eso que se siente humano lo es y no puede ser negado como humano. Cualquier cosa, cualquier entidad que se sintiera humano sería humano. Y, lo que es lo mismo, no podría ser negado como humano. O, en otras palabras,
el día que una corporación, apoyándose en algún híbrido ERP (Enterprise Resource Planning) e ia (Inteligencia artificial), se declare humana a sí misma –y no solo una entidad legal equivalente al humano como ya sucede– no vamos a tener argumentos para rechazar su declaración de humanidad. Otra cosa es que le interese”.

“¿Qué derecho tiene el humano a no declarar humano aquella entidad que no entiende como humana, pero sí se entiende a sí misma como humana?”

“Según el PHS la distinción humano/no humano
no la establece el otro sino también y sobre todo uno mismo. Yo soy quien me otorgo humanidad a mí mismo. Quien me la otorga y la atestigua. Si el atributo diferenciador del humano es el pensar cartesiano, por ejemplo, el PHS designa que yo soy quien me declara humano a mí mismo por el mero hecho de pensarme pensando, como describía Descartes”.

“Podemos calificar nuestros comportamientos como más o menos humanos, pero nunca a nosotros como no-humanos”.

“Todos los humanos damos por supuesto que somos humanos”.

“Ese desplazamiento ontológico tiene, además, una posible derivada supremacista. Si hay algo que nos hace humanos según el PHS, no es difícil concluir que algunos humanos poseen mayores cantidades de ese algo en mejores calidades. Que son más humanos. Y, por tanto, merecen un trato mejor”.

Así pues, y ahora hablo yo, Lola, ni siquiera podemos afirmar, con pruebas absolutas, por qué somos humanos y una IA no lo es. Pero algunas personas, incluso activistas, se atreven a asegurar, tranquilamente, que una mujer trans no lo es. Que un hombre trans no lo es. Que solo ellas, ellos, en virtud de la biología, la naturaleza, lo son, mujeres y varones. Defienden su territorio biológico, activista, de “invasorxs”. Como algunas feministas lo defendieron, hace años, de la presencia y visibilidad de las lesbianas. Se es lesbiana porque se dice, se sabe, se siente. No hay pruebas para mostrarlo, ni siquiera el tener o no tener relaciones lésbicas serían pruebas suficientes. Pero hay activistas que aceptarían antes, parece, la humanidad de una máquina que la mujeribilidad o virilidad de las personas trans, la condición híbrida, fluida, neutra o voluntaria de las identidades queers. Como si no tuviéramos ya suficiente con ciertos partidos y con la deriva reaccionaria de nuestra sociedad. Que, a veces, impregna y contagia a todo. Pero de esos partidos me espero ese tipo de infamias. De activistas feministas, no.

Montero se pregunta por el Principio de Humanidad Suficiente.

Yo me pregunto por el Principio de Mujerabilidad, de Virilidad Suficiente. Sustituid “humano” por “mujer” u “hombre” y leed de nuevo las anteriores frases, por favor.

De eso hablaremos este miércoles 20 de noviembre en la primera mesa redonda en Enclave de Libros, a partir del libro de Paul Preciado Un apartamento en Urano.



31 de octubre de 2019

¿Hacia un feminismo poshumanista?: feminismos, cuerpo, tecnología y ciencia ficción

3 encuentros coordinados por Lola Robles:
Miércoles 20, miércoles 27 de Noviembre y viernes 13 de Diciembre
18 30 horas
Enclave de libros - C/Relatores, 16. Madrid

El feminismo (los feminismos) es/son un pensamiento, una ideología, una forma de vivir y un activismo que siempre se han enfrentado a cambios, retos, crisis. Las consecuencias del desarrollo científico y tecnológico en la vida humana y, en par­ticular, de las mujeres, han preocupado a las teóricas, desde Shulamith Firestone y Lidia Falcón a Donna Haraway y Rosi Braidotti. Cuestiones como la gestación subrogada/alquiler de úteros o la ectogénesis /gestación extrauterina son fundamen­tales para el feminismo, ya que este considera que el control de la reproducción humana es una de las bases del patriarcado.

De la tecnología, el feminismo ha sospechado sus oscu­ros peligros, pero también sus mejores posibilidades, des­pués de cuestionar la idea de naturaleza, incluyendo el binarismo/esencialismo/biologicismo de sexo/género. Incluso los conceptos de lo humano y la humanidad, nocio­nes modernas, antropo/androcéntricas, y eurocéntricas, se ponen en cuestión. Por eso, lo poshumano es un camino in­quietante y perturbador, a la vez que sugestivo de explorar.
La ciencia ficción especula sobre todas estas posibilidades. Lo hace en el campo audiovisual y literario/narrativo, y en el ensayo feminista, con frecuencia prospectivo y hasta utópico.

En estas tres mesas de debate hablaremos, a partir de de­terminadas lecturas, sobre la relación entre los feminis­mos, las tecnologías y los cuerpos atravesados por ellas.

“Dejemos atrás las visiones patriarcales y coloniales de la tecnología (que oscilan entre delirios de superpotencia y paranoias de total desempoderamiento) y hagámonos car­go de las formas heterogéneas que está tomando nuestra conciencia. Estamos mutando y solo algunos de nosotros (los que llevamos el monstruo dentro, aquellos en los que nuestra propia subjetividad y nuestro propio cuerpo han sido públicamente señalados como campos de experimen­tación y testigos materiales de la mutación) lo notamos”.
Paul Preciado. Un apartamento en Urano.

“Debo reconocer mi afinidad con el poshumanismo críti­co. El Hombre, centro del universo renacentista y ser pri­vilegiado de la cosmogonía judeocristiana, se ha convertido en un simple eslabón del proceso evolutivo y ahora debe aprender a compartir piso con otras personas, y con seres que no son humanos, ni están vivos. El control de nuestra propia evolución biológica ya no es una cuestión restringi­da al ámbito de la ciencia ficción, ya que los humanos so­mos el primer organismo terrestre que trabaja en la fabri­cación de su propio sucesor, y son muchas las personas que tienen en mente diferentes diseños de este ser poshumano.
“…el feminismo debe ser antihumanista porque el humanis­mo es patriarcal y se basa en una identidad normativa que se ha instaurado a partir de prácticas de exclusión y discri­minación configurando una idea de lo que debería ser la na­turaleza humana, que hoy está en crisis”.
Teresa López-Pellisa. “Heterotopología: poshumanismo(s), (xeno)feminismo(s) y ciencia ficción

Miércoles 20 de noviembre. 18,30 h. 
Un apartamento en Urano: soñar con otros terri­torios de género desde el feminismo. ¿Abolición o libre elección de género?
Partiremos del libro Un apar­tamento en Urano, de Paul Preciado (Anagrama, 2019).
Con Olga Baselga y Matt D. McGregor.

Miércoles 27 de noviembre. 18,30 h.
Supernovas, dis/utópicas y poshumanas: la ciencia ficción y el feminismo. 
Partiremos de las obras Superno­vas: una historia feminista de la ciencia ficción audiovisual, de Elisa McCausland y Diego Salgado (Errata naturae, 2019) y de El libro de Joan, de Lidia Yuknavich (Alpha Decay, 2018).
Con Elisa McCausland, Diego Salgado y Lola Robles.


Viernes 13 de diciembre.18,30 h. 
Gestación subrogada y ectogénesis: ¿la tecnología reproductiva liberará a las mujeres o será una nue­va forma de opresión? 
Partiremos del ensayo Gestación subrogada (Pepitas de calabaza, 2019), de Layla Martínez, y la antología Proyectogénesis: relatos de la matriz artificial (Encla­ve de libros, 2018).
Con Gracia Trujillo, Yoya Fortún y Lola Robles.

Entrada libre con colaboración voluntaria

Taller "Cuando ellas imaginan" sobre escritoras latinoamericanas de géneros no realistas. por Maielis González Fernández.


Comienza el martes 5 de noviembre a las 18:30 h.

Centro Social La Tortuga Lavapiés.
Calle de la Espada 6 Madrid
Metro Tirso de Molina.

La literatura fantástica latinoamericana tiene muchas aristas. Se puede presentar en la forma de realismo mágico, de fantasía, de fantástico puro o de ciencia ficción. Aunque tradicionalmente nos han contado que en este panorama predominan los autores (y es cierto que los hay muy grandes) son muchísimas y muy buenas las escritoras que han contribuido con una obra sólida y distintiva, pero por motivos extraliterarios su legado ha sido socavado y solo en las últimas décadas se han comenzado a colocar en su lugar y a reconocer en su medida.

Este curso tiene como objetivo primordial la invitación a la lectura de estas autoras latinoamericanas, muchas de ellas contemporáneas, jóvenes y con una obra de mucha calidad y que recién empieza. Para ello se leerán relatos cortos aunque también se debatirán novelas y textos más largos con motivo de interesar en su lectura. Autoras como Elena Garro, Silvina Ocampo, Angélica Gorodischer, María Elena Llana, Gina Picart, Mariana Enríquez, Samanta Schweblin y Agustina Bazterrica y Laura Ponce.

El curso se desarrollará todos los martes del mes de noviembre y la aportación para la matrícula será de 50 euros.

29 de octubre de 2019

RAZONES PARA NO LEER “BOMARZO” DE MANUEL MUJICA LAINEZ




Termino de leer Bomarzo del escritor argentino Manuel Mujica Lainez, que por circunstancias de la vida no había leído hasta ahora. A mí me ha encantado y me ha parecido una obra prodigiosa, pero me veo en la obligación de recomendaros que no la leáis.

En primer lugar, porque es muy larga y con un estilo magnífico, pero en el que abundan las frases largas y con muchas oraciones subordinadas. No es que el ritmo sea demasiado lento, pero sin duda no es vertiginoso. Además, da mucha envidia ese estilo de tanta calidad y la profundidad psicológica de los personajes. Puede provocar serios ataques de ansiedad por no llegar a ese nivel, y de una envidia no precisamente sana. Acentuaría complejos.

Por otro lado el protagonista es jorobado y se hace mucha incidencia en esa condición y en su complejo de inferioridad por ella. Todo ello sin ninguna advertencia previa ni ninguna intervención del autor cuestionando el modo en que el propio protagonista se trata a sí mismo, considerándose un monstruo. Resulta muy posible que las personas con esta circunstancia física se sientan ofendidas y heridas en su sensibilidad, y si tienen algún trauma, este crezca.

Pero no solo es jorobado el protagonista, el duque de Bomarzo, sino que comete algunos actos absolutamente cuestionables, sin que se nos advierta antes tampoco. Desde luego, tiene toques de machismo y de clasismo. Cierta misoginia es más que evidente, pero claro, se compensa con la exaltación de los efebos y sus cuerpos gloriosos. No juzgo, advierto.

No sé qué más decir para convenceros de que no leáis Bomarzo, pese a su indudable calidad y lo mucho que podríais disfrutar y aprender con ella. Digamos que presenta personajes complejos, de los que no acabamos de saber si son buenos o malos. El autor no pone en entredicho jamás la clase social de sus personajes. Se deleita escribiendo, se nota un montón.

Aparece de pronto una serpiente, UNA SERPIENTE Y NADIE ME AVISÓ (les tengo fobia y me dan palpitaciones con solo nombrarlas).

En fin, lo dejo aquí. Yo creo que ya he dicho suficiente. Como me ha dicho mi buen amigo Joan Antoni Fernández, estamos ante un licor fuerte y exquisito, si  te lo bebes como si fuera una caña, te puedes marear.