VINCULO A MIS OTROS BLOGS

Podéis encontrar más información en Bibliografía de escritoras de ciencia ficción y fantásticas.

Podéis curiosear en la Biblioteca de Relatos.

19/9/2014

ORGULLO Z, DE JUAN FLAHN

Andaba yo buscando material para una comunicación que presentaré en el Congreso Visiones de lo Fantástico: Las mil caras del monstruo, que se va a realizar a primeros de diciembre en la Universidad Autónoma de Barcelona, y me encontré con la novela Orgullo Z, de Juan Flahn, aparecido en la editorial Stonewall, especializada en literatura LGTB, y dirigida por diego Béjar, que tuvo el detalle de publicar asimismo el libro de cuentos Historias del Crazy Bar y otros relatos delo imposible, escrito por Conchi Regueiro y servidora. Stonewall    es una editorial que opta por la calidad literaria, no solo por lo fácilmente comercial, y esta novela, Orgullo Z, vuelve a demostrarlo.

Se trata de una historia de zombis que transcurre en el barrio madrileño de chueca inmediatamente después de las fiestas del Orgullo Gay. Los tres protagonistas, y no digo nada que no aparezca en la contracubierta, son una travesti que trabaja en el mundo del espectáculo, una joven lesbiana recién llegada a Chueca, y un gay mulato y seropositivo. El autor podría haberlos presentado fácilmente desde los tópicos sobre ellos, y sin embargo no ocurre así.

Y va haber también muchos zombis, por supuesto, pues como es sabido estos vienen en manadas.

Yo apenas he leído novelas sobre muertos revividos, pese a que en los últimos tiempos están muy de moda y han sustituido a la riada de libros sobre vampiros, que hubo antes. Puede que la causa esté en que los zombis son más propios de este tiempo de crisis que nos ha tocado vivir, son más proletas, más lumpen, plebe, masa, que los elegantes, refinados, aristocráticos e individualistas vampiros.

Lo primero que quiero destacar es el intenso y ágil ritmo narrativo de la obra, y una intriga muy bien planteada, que hace que no puedas dejar de leer, porque se siente la necesidad imperiosa de saber qué pasa al final.        

En segundo lugar, la trama va mejorando a medida que avanza, y los personajes resultan cada vez más creíbles, más sólidos y más humanos.  He dicho que Flahn no cae en los estereotipos, aunque sí juega y se ríe de esos tópicos, pero a la vez nos va revelando los claroscuros que hay en cada persona.

No quiero desvelar nada del argumento,  pues los lectores deben disfrutar plenamente  de la intriga, pero, eso sí, aviso a quienes  tengan estómagos escrupulosos que deben prepararse para leer una historia con ingredientes gore, aunque eso no debería desanimarlos, pues merece la pena superar el asco y adentrarse en el notable valor simbólico de la ficción. 

Lo que más me ha interesado de esta historia es el planteamiento que propone sobre el tema del monstruo. Flahn nos alerta de que por mucho que creamos que la sociedad ha cambiado su valoración acerca de las personas gais, lesbianas y trans, no ha avanzado tanto como desearíamos quienes pertenecemos a esos grupos, así que debemos seguir alerta. De ahí que en la narración (que al final se transformará en una pequeña obra dramática) Chueca, el paraíso LGTBQ, se convierta de pronto en un territorio cercado cuyos habitantes se enfrentan a una situación límite. Y en esas situaciones, hay colectivos que continúan teniendo todas las de perder, entre ellos quienes son estigmatizados por ejemplo por una opción o identidad sexual no normativa, que los convierte en «monstruos.

Hay distintas formas de enfrentarse y cuestionar esa supuesta monstruosidad. Flahn utiliza dos: por una parte evidencia que aquellos que se atreven a juzgar así a los demás pueden ser ellos mismos monstruos morales por su intolerancia.

Por otro lado, la figura del monstruo se puede reivindicar, asumiéndola en lo que tiene de potencial subversivo, de carga de profundidad contra una norma excluyente y represora. De ahí el impactante final de la novela. Se nos ofrece una panorámica reducida pero suficiente de la sociedad en que vivimos, y de su probable comportamiento en circunstancias extremas. Es entonces cuando sale lo peor y lo mejor de cada individuo y de los grupos de personas. En todo caso, queda claro que no hay peor monstruo que el miedo basado en el prejuicio.  

Para quienes vivimos en Madrid y conocemos Chueca, será divertido reconocer lugares y calles en una historia de puro terror. Genial asimismo, y un ejemplo del humor que está en todo el libro como buen contrapunto al drama, la escena donde, en pleno fragor de combate con los zombis, dos de los protagonistas discuten sobre lenguaje e identidades de género.

TALLER FANTÁSTIKAS 2014-2015

COMIENZA EL NUEVO TALLER FANTÁSTIKAS 2014-2015
Empezamos el lunes 29 de Septiembre a las 17:30h




SEMINARIO PERMANENTE DE LITERATURA “FANTÁSTIKAS”,
 a cargo de Lola Robles


Nuevo Taller de lectura y debate de narraciones fantásticas, de ciencia ficción, góticas, fantasía (e incluso realistas), especialmente de escritoras, desde una perspectiva feminista, queer y pacifista.

 Se realiza el último lunes de cada mes de 17.30 a 19.30  horas.

La primera sesión será el lunes 29 de septiembre a las 17.30h. Será una sesión de presentación del taller. (Ese día no habrá un texto enviado previamente para debatir)

Para más información escribir a: ladyquercus@hotmail.com

TALLER ADAPTADO PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD VISUAL


Espacio de Igualdad "Hermanas Mirabal"
Sala de Encuentro. Entrada libre hasta completar aforo.
Dirección General de Igualdad de Oportunidades
Ayuntamiento de Madrid
C/ Bravo Murillo, 133 (Casa de Baños), entrada por C/ Juan Pantoja. 3ª planta. Metro: Alvarado (Línea 1)
e-mail: caimujerhm3@madrid.es;

Teléfonos: 915345365; 915336318

28/8/2014

III FESTIVAL DE TERROR, FANTASÍA Y CIENCIA FICCIÓN CELSIUS 232. AVILÉS, DEL 30 DE JULIO AL 2 DE AGOSTO DE 2014.

Un festival con mucho éxito

El Festival Celsius 232  inició su andadura en 2012 de modo espectacular con la presencia de George R. R. Martin, el autor de la saga  de fantasía épica Canción de hielo y fuego, más conocida ahora por su título televisivo Juego de tronos, que en realidad corresponde al primer volumen de la serie. He acudido a las tres ediciones del Celsius, aunque el año pasado solo pude estar un día, y creo que este año ha superado incluso el éxito de la primera vez.

Dedicado sobre todo al género de la fantasía o de lo maravilloso, y en menor medida al terror y la ciencia ficción (se excluye el fantástico clásico, excepto cuando coincide con el terror) creo que las claves de su buena acogida son varias: la elección de una fecha y un lugar muy adecuados, una agenda repleta de actividades interesantes, y la presencia de autores famosos españoles y extranjeros, pero también de otros menos conocidos que tienen la oportunidad de presentar allí sus obras. Sin duda la organización de un evento semejante requiere mucho tiempo, esfuerzo y desde luego dinero.    

Gran parte del público es joven, venido de toda España, y También hay guajes de la propia Asturias en busca de la firma de su escritor favorito. Da gusto encontrar a tanta chavalada con afición por la lectura. Yo disfruté un montón al ver sus disfraces, cómo llenaban el auditorio de la Casa de Cultura, aplaudían a rabiar, y hasta hacían  volteretas de puro contentos.

No se puede negar que generalmente al Celsius acudimos, jóvenes o no tanto, las personas muy aficionadas, apasionadas, adictas a estos géneros, los frikis  en suma. Ello no quiere decir que no pueda acercarse otra gente con interés por ficciones cuya extrañeza considero un valor y no un factor de disuasión. Yo misma aprendo mucho cada año sobre autores desconocidos para mí y  me pongo al día de las novedades editoriales.    

Recomiendo incluso a quienes gustan de estos tipos de literatura pero no tienen similares en su entorno, que vayan solos, porque estarán muy entretenidos con los actos del Festival y no echarán de menos la compañía. Siempre pueden pegar la hebra con otros asistentes. Más aún, mi consejo es que es mejor ir sola o solo que con alguien que no comprenda nuestro placer al tragarnos todas las actividades de principio a fin. De cualquier modo, los acompañantes con prejuicios tienen la alternativa de pasear por Avilés y acercarse a Oviedo o Gijón, que están a media hora.


El encanto de Avilés

Merece la pena el viaje a Avilés en pleno verano, sobre todo si vas desde Castilla o más al sur de la Península, donde, como dijo el escritor Ian Watson en el propio Festival, hace más o menos la misma temperatura que en la superficie de Venus, unos 600°.

Avilés es una localidad asturiana pequeña y tranquila, muy agradable para pasear. El casco antiguo contiene un interesante conjunto histórico-artístico, con palacios, casonas, iglesias, plazas, calles, parques.  Hay oferta de alojamiento de todos los niveles, desde el hotel de 5 estrellas donde se quedan los famosos hasta hoteles de 3 estrellas y algún hostal y pensión. Eso sí, recomiendo reservar plaza con tiempo y llevar en la maleta un poco de todo, porque el clima es muy variable y en Asturias acostumbra a llevar la contraria al resto del país.  Encontraremos muchos sitios para comer muy bien, o tomar unas tapas con sidra, vino o cerveza en terrazas al aire libre.
Todo esto que parece más propio de un folleto turístico lo explico, además de porque es cierto y útil, para que se compruebe que las personas aficionadas a los géneros no realistas no vivimos inmersas en nuestro mundo de fantasía, sino también sabemos disfrutar de los placeres reales y concretos de la vida.

El Festival se concentra en la Casa de Cultura y en una Carpa de Actividades, en cuyo interior hay una zona para actos literarios,  además de puestos de venta de libros, y el espacio donde firman los autores; hay carpas más pequeñas para los talleres infantiles. En una plaza aledaña se instalan casetas de madera también para la venta de libros.


Las actividades del Festival

Han sido 4 días llenos de actividades: presentaciones de libros, editoriales y revistas; encuentros con autores, mesas redondas, entregas de premios, firmas de libros; talleres para niños, un taller de esgrima antigua, juegos de rol; y veladas musicales-literarias al final de la jornada a cargo del grupo «Hijos de Mary Shelley», que consisten en lecturas de textos con  música o representaciones teatrales, incluso en una ocasión la lectura se hizo en el cementerio de Avilés, a partir de medianoche.   


Presentaciones de libros, revistas, editoriales y de la próxima Hispacon
Uno de los primeros actos del Celsius fue la prla próxima HispaCon (Congreso anual de Fantasía y Ciencia ficción), que este año se celebrará  en la localidad barcelonesa de Moncada y Reixac, de ahí que vaya a llamarse MIRcon, del 6 al 8 de diciembre de 2014. El programa previo es muy atrayente.
Maléfica también estuvo en el Celsius.

Además, Cristina Macía, una de las organizadoras del Celsius, nos explicó que este verano va a presentarse la candidatura de Barcelona para ser la sede de la EuroCon de 2016.

Como ya he dicho, una de las actividades principales del Festival son las presentaciones de libros, tanto de autores españoles como extranjeros. Este año, el Celsius ha prestado un interés específico a la literatura infantil y juvenil de fantasía. Y como en anteriores ocasiones, han acudido especialmente escritores asturianos. Cuando los invitados son muy famosos, suelen hacerse también  encuentros con ellos, para entrevistarlos y que el público les haga preguntas.

Se presentaron novelas, libros de cuentos, antologías, revistas, y asimismo nuevas editoriales, o se anunciaron los títulos nuevos de las editoriales ya consolidadas.

Entre las revistas quiero destacar Presencia humana, una curiosa publicación dedicada a la literatura extraña. O el fanzine de espada y brujería Crónicas salvajes.

Conocimos varias antologías interesantes, como la colección de relatos distópicos Mañana todavía, de la que nos habló su seleccionador para la editorial Fantascy, Ricard Ruiz Garzón, junto a tres de los autores, Susana Vallejo, Rodolfo Martínez y Emilio Bueso. Otras antologías presentadas fueron Ácronos, de cuentos steampunk editada por Tyrannosaurus Books e Ignota por Palabra de Agua.

También vino Alejandro Aguilar de la editorial Extinta, un nuevo sello que ha comenzado con libros digitales. El propio Aguilar es uno de los autores, del título El menor de la camada. Estuve hablando con Alejandro y su esposa Lola, quienes  tenían una caseta de libros, y me parecieron unas personas muy agradables, con auténtico interés por la literatura. Me explicaron que su idea ha sido presentar los libros electrónicos dentro de una carátula parecida a la de los dvds, con su portada, lo que da más sensación de llevarse un libro a casa y es mejor a la hora de regalarlo o  de que se pueda escribir una dedicatoria…La editorial, que no descarta la posibilidad de hacer pequeñas tiradas en papel, está abierta a la recepción de originales.


Los autores españoles
No voy a poder nombrar a todos los que acudieron al Celsius porque fueron muchos, así que me referiré solo a aquellos escritores a cuyas presentaciones de libros asistí.

José Carlos Somoza.
Estuvo José Carlos Somoza para hablarnos sobre  su novela La cuarta señal (este escritor tiene una amplia trayectoria; para quien no lo haya leído, yo le recomiendo empezar con la deslumbrante Clara y la penumbra, una de las mejores ficciones prospectivas que he leído nunca). En  La cuarta señal   hay ciencia ficción, fantástico, cibernética, amor, intriga, conspiraciones, amenazas apocalípticas… editada por Minotauro, quizás para recuperar el prestigio que ha perdido en los últimos años al publicar obras de calidad más que dudosa.

Rodolfo Martínez, escritor asimismo veterano y de obra también muy extensa,  nos habló de su libro Las astillas de Yavé, novela en la que de nuevo salta las fronteras entre géneros, en una historia de intriga  y fantástico urbano sobre sectas religiosas y religiones oficiales que también actúan como sectas, con una dura protagonista detective privada que cuenta con colaboradores muy originales. la obra aparece en el sello Fantascy. Martínez ha participado igualmente en las antologías Ácronos 2 y Mañana todavía, además de ser el editor del sello independiente Sportula.

Emilio Bueso, un habitual últimamente en casi todos estos eventos, presentó sus dos nuevos libros, esta noche arderá el cielo y Extraños eones, que leeré en cuanto pueda con gran interés, empezando por Esta noche arderá…, cuya acción se sitúa en la trans-taiga, una desolada e insensata carretera en el norte de Canadá, un tipo de paisaje que a mí me fascina. Personalmente, su novela Cenital me parece que, aunque interesante y bien escrita, ha sido sobrevalorada; para mí no alcanza la profundidad literaria y humana de obras como La carretera de Cormak McCarthy o Ensayo sobre la ceguera de José Saramago, donde están algunos de los temas que trata Bueso, aunque este se queda en la superficie de la violencia, en un mero efectismo que acerca más la historia a una de horror zombi o caníbal aderezados con imprecaciones sexuales para asustar a beatos.

Alfonso Zamora.
Alfonso Zamora, creador de la saga De Madrid al zielo, protagonizada por zombis, fue otro de los autores asistentes, así como Ricard Ruiz Garzón, José Antonio Cotrina, Gabriella Campbell, David Lozano, Javier Ruescas, o Pedro Riera (que además de abordar la fantasía con la novela juvenil La leyenda del bosque sin nombre, ha escrito antes dos libros realistas que me parecen muy interesantes sobre el conflicto en la ex-Yugoslavia, Heridas de guerra y Un alto en el campo de los mirlos).    


Las escritoras
Dentro del anterior apartado,  voy a dedicar unos párrafos a algunas escritoras que acudieron al Encuentro, ya que uno de mis principales intereses de estudio y lectura desde hace años es la obra de las autoras españolas sobre todo de ciencia ficción. No son muchas las que cultivan este género, pues  ellas, como bastantes autores varones, se dedican más a la fantasía. Es comprensible que unas y otros aborden más lo juvenil, infantil y lo maravilloso, porque comercialmente tiene mejor salida, y el vender más supone no solo un objetivo legítimo sino que ayuda mucho a que las editoriales los valoren mejor a la hora de nuevas publicaciones.

Felicidad Martínez, Sofía Rhei y Lola Robles
Vinieron al Celsius Laura Fernández, la autora de La chica zombie, que también ha escrito en la revista Presencia humana, antes reseñada. Y Ana Campoy, que presentó Las aventuras de Alfred & Agatha, serie de libros de aventuras de misterio protagonizadas por Agatha Christie y ALfred Hitchcock cuando eran jovencitos.

Sofía Rhei nos trajo sus libros El joven Moriarty, aquí el protagonista es  el gran enemigo de Sherlock Holmes en sus años mozos, y Olivia Shakespeare, donde Rhei se inventa esa posible hermana del dramaturgo británico que ya Virginia Wolf nos planteó en su magistral obra Una habitación propia. Ambos son libros juveniles. Sofía, que apareció cada día con distintos atuendos de lo más arrebatadores para los amantes de la fantasía, dirigió también talleres para el público infantil. Una de sus narraciones, en este caso de ciencia ficción, va a aparecer próximamente en Terra Nova 3: antología de la ciencia ficción contemporánea, colección de relatos de autores españoles y extranjeros que en sus dos anteriores volúmenes ha tenido un gran éxito y excelente calidad literaria. Siempre le digo a Sofía que es una pena que no escriba más ciencia ficción, pues cuenta con talento narrativo para ello, léase por ejemplo su relato «Calipso», incluido en la antología Más allá de Némesis.

Felicidad Martínez nos habló de su novela Horizonte lunar, publicada por Sportula. Se trata de una narración donde se mezcla el space-opera y las ficciones cercanas a los juegos de rol, a los que Martínez ha sido aficionada durante años. es una obra coral, aunque hay un personaje que destaca, la capitana de la nave que da título a la novela, una mujer que intenta sobrevivir en un duro y muy masculino mundo, de ahí que su comportamiento y su lenguaje sean muy parecidos al de ellos, los tripulantes del navío espacial. Es una historia llena de acción trepidante, y puede gustar a la gente joven y también adulta a la que agraden precisamente esos ritmos frenéticos y las narraciones al estilo Star Trek. Los personajes y la ambientación recuerdan bastante, como señaló Sofía Rhei, que presentó la obra, al mundo ficcional de la escritora estadounidense C. J. Cherryh. A mí personalmente me gusta más la novela corta de Felicidad «La textura de las palabras», que ha formado parte de dos antologías, Akasa Puspa y Terra Nova 2. Y es que se trata de una historia durísima, escalofriante, sobre una sociedad en la que la separación entre mujeres y varones es drástica. Ideal para debates literarios.

Acudió asimismo Susana Vallejo, que ha participado con el cuento «Gracia» en la colección Mañana todavía, y ha reeditado su novela Switch in the red, que ahora puede encontrarse en formato digital en la plataforma Lektu. Recomiendo especialmente esta novela. Ubicada en una Barcelona distópica, que nos resulta perturbadoramente cercana, la narración sabe crear su trama, está bien escrita, los personajes son creíbles, y vemos, en ese futuro, nuestro propio presente, la crisis, la precariedad laboral, las precariedades también de nuestra mente, las revueltas urbanas. De todas las novelas de ciencia ficción que he leído en los últimos tiempos, esta es de las que más me han gustado, porque además no es nada pretenciosa, lo que me parece una gran virtud frente a ciertas grandilocuencias que al final se quedan en nada. Vallejo tiene mucho talento literario y sería magnífico que siguiera escribiendo ciencia ficción.   

Gabriella Campbell también estuvo en el Celsius en compañía de José Antonio Cotrina con quien ha escrito la novela el fin de los sueños, ciencia ficción dirigida a un público juvenil. Campbell ha sido editora en otros momentos, y escribe  también poesía, circunstancia esta última que curiosamente se da en otras escritoras españolas que cultivan los géneros no realistas. 

Faltaron otras creadora como Concepción Regueiro, Blanca Martínez o Carmen Moreno. Quizás el próximo año podremos contar con ellas, estaría muy bien.

Me gusta conocer personalmente a estas autoras, y tengo la suerte de haberlo logrado hasta ahora con bastantes. Eso solo tiene el inconveniente de que luego te resulta más difícil hacer críticas negativas.

En fin, aguardaré con expectación el resultado de la antología-concurso para escritoras en español Alucinadas2014, promovida por Cristina Jurado y Cristina Macía . Añado que me parece una gran idea, un proyecto que desde siempre me hubiera gustado realizar a mí. Me alegro de que al fin se haga. Habrá polémica al respecto) sin duda, así que echaré un poco de leña al fuego: creo que esta antología es necesaria porque, independientemente de que por supuesto deban existir antologías mixtas, me da la impresión de que a las autoras nos resulta bastante difícil triunfar en los concursos de ciencia ficción existentes; a los datos me remito. Me parece que no se debe a que escribamos peor, pues la madurez literaria es un objetivo alcanzar por toda la ciencia ficción española, más allá del género de sus creadores. Será por otra  cosa.  


Los autores extranjeros
No obstante la presencia de muchos escritores españoles, algunos de ellos muy conocidos y que incluso en ocasiones escriben muy bien, no cabe duda de que el plato fuerte del Celsius, una de las claves de su éxito, es el encuentro con autores extranjeros, pesos pesados, estrellas o superestrellas de la fantasía, la ciencia ficción o el terror. Son ellos los que atraen largas colas de gente en busca de sus firmas y quienes llenan la sala del auditorio.  

Ian Watson, escritor británico de ciencia ficción residente en España, con un buen número de obras a su espalda, entre ellas la magnífica Empotrados, que por tratar sobre el lenguaje me interesó  especialmente, presentó su libro digital de cuentos Marte, Stalin y enanos gigantes, en Palabristas Press, que puede conseguirse a través de la plataforma Lektu. Watson habló con gran ingenio y humor sobre estas historias suyas que sin duda merece la pena leer porque nos harán pasar un buen rato.

Tim Powers.
También estuvo invitado el autor estadounidense Tim Powers, conocido sobre todo  por Las puertas de Anubis, una de las novelas que iniciaron el subgénero del steampunk, y En costas extrañas. Powers habló mucho y bien, y trajo en esta ocasión dos nuevos volúmenes, los relatos de Tiempo de sembrar piedras y la novela Ocúltame entre las tumbas. Nos explicó cómo ambienta sus obras, situándolas en épocas y lugares concretos de nuestro mundo, cuidando mucho los detalles realistas para poder introducir luego los elementos sobrenaturales y que sean mejor aceptados por los lectores; siempre tiene que hacer un importante trabajo de documentación.  

Quiero mencionar también la magnífica labor de traducción que hizo, tanto con Powers como con los demás autores extranjeros, Diego García, organizador del Celsius junto con Cristina Macía, Jorge Iván Argiz y Alejo Cuervo, este último editor de Gigamesh.

Escuchamos asimismo con mucho interés a la escritora estadounidense Lauren Oliver, cuya literatura se dirige a jóvenes adultos y tiene elementos de terror. Oliver, bastante joven, curiosamente es hija de un escritor también, especialista en ficciones de asesinos en serie. Me resultó interesante su resumen y comentario de sus obras cuyas tramas transcurren en institutos; nos dijo que ella considera que los grupos humanos, jóvenes o adultos, detectan bien pronto cuál es el eslabón más débil en un colectivo, y lo atacan sin piedad. Desde luego, la experiencia en un instituto puede tener cosas muy buenas pero también verdaderamente terroríficas. Me quedé pues con muchas ganas de leer a Oliver y comprobar cuánto me perturban sus novelas.

Contamos asimismo con  el británico de ascendencia polaca a Adrian Tchaikovsky, que escribe literatura juvenil, y Dmitry Glukhovsky, autor ruso de novelas de ciencia ficción, que vino a hablar de su nueva obra Futu.re, donde imagina un porvenir en el que los seres   humanos han logrado la inmortalidad pero  esa supuesta situación ideal no lo es tanto. Glukhovsky, cuyas  novelas anteriores, Metro 2033 y Metro 2034 tuvieron muy buena acogida por parte del público aficionado a la ciencia ficción, estuvo en el Celsius hace dos años y tanto entonces como ahora me gustó mucho escucharle hablar porque es un hombre inteligente y lúcido, muy crítico con la situación de su país y mundial.

Y por último disfrutamos de los superestrellas Joe Abercrombie, el autor de la trilogía La Primera Ley, y de Los héroes, que aquí presentaba Tierras rojas; no he leído nada de la fantasía «realista» y muy dura de este autor pero lo he apuntado en mi lista de prioridades, sobre todo tras leer una reseña sobre su obra en el blog El Fantascopio.

De Brandon Sanderson, el otro invitado ilustre, no puedo decir mucho, porque quizás tuvo un menor peso frente a los otros autores, aunque se le presentó como un magnífico escritor.
Patrick Rothfuss.
Así que paso a Patrick Rothfuss, el estadounidense que ha logrado la fama con las dos novelas de fantasía El nombre del viento y El temor de un hombre sabio, las cuales forman parte de una serie que continuará. Rothfuss vino a firmar también La Princesa y el señor Fu: la cosa de debajo de la cama, que, como él mismo dijo y consta además en la contraportada, «no es un cuento para niños», debido a sus elementos de terror.
Con su larga barba y su pantalón corto, se convirtió en el triunfador del Festival y como prueba  el público que atrajo en el firmódromo y en el auditorio.

En general he de decir que me gustaron mucho casi todos los autores extranjeros. Su discurso estuvo lleno de humor pero sin esa zafiedad que a veces se da en los españoles cuando intentamos mostrarnos coloquiales.  Los estadounidenses son capaces de hablar de dinero con tanta ironía como naturalidad, y también son cultos, no solo hablan del libro que presentan («mi libro, mi libro») sino de literatura, de técnicas, de otros autores, de sus comienzos en la escritura, de cómo se documentan. En ese sentido deprime un poco la comparación con muchos de los autóctonos, cuyas presentaciones a veces resultan un tanto infantiles.

Un tema que como ya he dicho trataron estos escritores fue el necesario trabajo de documentación para escribir sus libros, porque consideran que la fantasía actual debe ser más cercana a la realidad, más creíble, verosímil, y la ficción debe tener coherencia interna, mostrarse como un todo integrado. Su punto de partida es que ya no pueden ni quieren escribir una fantasía como la de Tolkien, lo cual no niega en absoluto el valor y la maestría de ésta, sino más realista.

La última mesa redonda, a la que asistieron Rothfuss, Abercrombie y Sanderson, fue una verdadera apoteosis con el público que abarrotaba la sala aplaudiendo a rabiar.


Famosos en el firmódromo

Los autores que presentan libros los firman después en un espacio de la Carpa de actividades, conocido como el «firmódromo». Cuando vienen superestrellas como George R. R. Martin el primer año, o esta vez  Patrick Rothfuss, Tim Powers, Joe Abercrombie, Lauren Oliver o Brandon Sanderson, se forman largas hileras de gente para conseguir la firma, a veces hay que pedir número desde primera hora de la mañana, o anochece antes de que  terminen de atender a todos los que han logrado obtener número. Con lluvia o con sol, los fans no se rinden. Hacer cola forma parte también del Festival. La gente de Avilés alucina, pero poco a poco se va a acostumbrando, Imagino que quienes han esperado largo rato tendrán ganas luego de tomarse una cervecita.


El próximo Festival

Cristina Macía.
En una de las actividades del Festival y mientras venía el autor que iba a presentar su libro, Cristina Macía, con su ironía peculiar, estuvo charlando con el público y nos preguntó quién nos gustaría que fueran los próximos autores extranjeros invitados al Celsius. Cada cual dio su opinión; yo pregunté por la posibilidad de traer a mi admirado China Miéville. Macía dijo que la mejor manera de conseguirlo sería que otro autor que ya haya estado en el Celsius le contara a miéville lo bien que se pasa en Avilés.

Desde aquí reitero mi propuesta.  China Miéville es uno de los mejores escritores de fantasía de ahora y de siempre, y de una fantasía adulta, madura, de calidad y con contenidos muy interesantes, también en lo ideológico.   


Después del Celsius
Suelo quedarme un día más después de acabado el Festival, para descansar y prolongar mis vacaciones. Aunque siempre merece la pena dar un paseo por Avilés, se nota como un vacío, un poco de tristeza y mucho de nostalgia, igual que al terminar un buen libro que te ha atrapado por completo. En fin, habrá que pensar que ya queda menos para el Celsius 2015.


Reflexiones, comentarios y frases lúcidas, divertidas o curiosas de los escritores que han participado en el Celsius

Esta es una selección de frases, reflexiones y comentarios que escuché en el Celsius y me gustaron. No son citas literales, pero he intentado respetar al máximo el sentido de lo que se dijo.

Patrick Rothfuss dijo  que la literatura no es química sino alquimia.

Lauren Oliver afirmó que lo importante para ella era llevar una vida fiel a sí misma. Y que si la vida fuese una carrera de caballos, su objetivo no sería nunca llegar la primera. 

Patrick Rothfuss piensa que si quieres convertirte en escritor no puedes pretender vivir con todo tipo de comodidades porque para conseguirlas necesitarás un trabajo que te llevará  muchas horas y no te dejará tiempo para escribir.

Lauren Oliver comentó que la forma en que se redactaban antes las ficciones con una máquina de escribir y el modo en que se hace ahora son muy diferentes. Cuando se transcribía con máquina, era muy trabajoso hacer correcciones o cambiar algo, porque había que repetir páginas enteras, con lo cual quien escribía se lo pensaba muy bien. Sin embargo ahora, con el ordenador, se redacta de manera muy distinta, ya que se puede corregir, cambiar, añadir, eliminar, intercalar… La construcción de un texto suele ser así más caótica.  

David Lozano dijo que la ilusión de publicar puede ser mala consejera, que lo importante es aprender a escribir bien.

Alguien cuyo nombre no recuerdo afirmó que hay Diógenes literarios, que se bajan muchos libros de Internet en versiones piratas y los acumulan pero luego no los leen.

Patrick Rothfuss explicó que en sus primeras ficciones apenas había personajes femeninos o eran muy estereotipados, como ocurre en el caso de Tolkien. Pero las feministas le habían enseñado a incluir mujeres, más activas y complejas, y ahora considera que la igualdad entre estas y los varones se producirá solo cuando en las ficciones aparezcan mujeres tan horribles como pueden serlo ellos.

Tim Powers contó que a veces le han preguntado qué le parece lo que el cine ha hecho con alguno de sus libros (la serie de películas Piratas del Caribe se basa en parte en su novela En costas extrañas. En esos casos Powers toma el libro de la estantería, lo muestra y responde: «No han hecho nada con mi libro, ¿no ves? Está igual, no le ha pasado nada». Se siente muy contento de que Hollywood compre los derechos de sus novelas para hacer películas. Y no le importaría que filmaran con ellas versiones musicales protagonizadas por hámters bailarines.  

Patrick Rothfuss nos aconsejó: «¡haced copias de seguridad!».

A lo largo de todo el Festival y por diversos participantes se repitió la idea de que es muy difícil ganarte la vida escribiendo, eso lo logran muy pocos, hay que escribir por pasión. 


Patrick Rothfuss dijo que era mejor no intentar saber de antemano qué va a pasar al final de una novela o en el próximo volumen de una saga: porque leer por primera vez una historia es como el primer beso, puede que después haya otros mejores, pero como el primer beso no habrá ninguno. 

27/6/2014

"PUNTO DE VISTA", COLECCIÓN DE RELATOS DE STANLEY G. WEINBAUM

Os doy el enlace a la página donde podéis descargar el libro de relatos de ciencia ficción titulado Punto de vista, del autor estadounidense, Stanley G. Weinbaum, uno de los "pioneros" de esta literatura en el S.XX, y cuya obra a la vez está ya a las puertas de la Edad Dorada del género; Weinbaum murió muy joven pero dejó algunos relatos inolvidables, muy entretenidos, con mucho sentido del humor. Es una buena lectura para verano. Yo he escrito el prólogo del libro, que podéis leer también en esta entrada.


Aquí va el enlace donde es posible descargarlo gratis, y si os gusta, pagarlo, el precio es 2,68€. Está editado por Alpha Eridiani.




Stanley Grauman Weinbaum nació a comienzos del siglo XX, en 1902, en Kentucky, Estados Unidos, aunque se crió y vivió en Milwaukee, una de las ciudades más importantes del estado de Wisconsin, en la región de los Grandes Lagos, que separan USA de Canadá. 
A su temprana muerte, en diciembre de 1935, Weinbaum había publicado una docena de relatos de ciencia-ficción. El primero fue Una odisea marcianaaparecido en julio de 1934 en la revista Wonder Stories, con un éxito inmediato.
El resto de cuentos del escritor, tanto los que publicó en vida como otros póstumos, se editaron en la misma revista y también en Astounding, Fantasy Magazine, Amazing y alguna más.
Yo no había leído nada de este autor, y verdaderamente me he quedado  fascinada. Creo que sin duda Weinbaum tenía un talento nato para narrar. Pero igual que hizo Borges en su prólogo a las Crónicas marcianas de Bradbury, me he preguntado: ¿cómo han podido gustarme tanto los relatos de este hombre de Wisconsin, de la América profunda, que escribió hace casi un siglo? Sólo puedo responder que la buena literatura es universal, es atemporal, no tiene patria ni bandera, ni siquiera está limitada por el género literario que elige.
Los cuentos de Weinbaum son pura ciencia-ficción, aunque no cienciaficción
dura: pero, atención, su autor era ingeniero químico, y en sus historias
crea todo un ecosistema para Marte, o inventa aparatos, instrumentos y
conceptos con una imaginación asombrosa, además de demostrar una
creatividad lingüística admirable. Y lo hace con la verosimilitud que exige el
género.
Por verosimilitud no ha de entenderse tanto que nos creamos sus
invenciones ahora, en 2011, sino que aceptemos su mundo de ficción como una
estructura coherente, sin duda porque el propio autor se la creía al escribirla.
Leer a Weinbaum ha sido una experiencia semejante a cuando en mi niñez
me embebía en los libros de aventuras, o como ver una de esas películas que te
dejan pegada al asiento sin poder parpadear. Sus relatos tienen también algo de
cómic. Y aunque la imaginación se desborda, nada parece un disparate, poco
sobra y poco falta.
He comentado antes que Weinbaum escribió ciencia-ficción pura. De hecho,
fue en el tiempo que Miquel Barceló llama «la época maravillosa de las revistas
norteamericanas», las revistas pulp que se editaban en un tipo de papel muy
barato: Astounding, Amazing, Wonder Stories. Y publicó muy pocos años antes
de lo que se denomina «la edad de oro» del género. Lo cierto es que Asimov incluyó a Weinbaum en una de sus selecciones bajo ese título. Así pues, se le
puede considerar perfectamente un escritor de la época dorada.
Eran los comienzos de la ciencia-ficción y Weinbaum uno de sus pioneros,
del mismo modo que los protagonistas de Una odisea marciana son los primeros
hombres en pisar Marte.
Fue, a un tiempo, una edad de la inocencia: los cuentos que podrán leer
ustedes en esta edición son cuentos jóvenes –pero, atención de nuevo, esto no
quiere decir para nada que no sean también maduros–, llenos de humor y a la
vez serios; parodias de la propia ciencia-ficción aunque hechas con finura,
elegancia, no caricaturas burdas. Los textos de Weinbaum tienen todos los
elementos de la ciencia-ficción del esplendor y la plenitud, y conservan sin
embargo el sabor de lo prístino.
Y es que, evidentemente, hoy sabemos que el Marte que el escritor inventó
no existe ni ha existido. Pero entonces, en los años 30 del siglo XX, sí se podía
creer.
Además, Weinbaum publica en el tiempo inmediatamente posterior a la
Depresión del 29, uno de los primeros golpes que hizo tambalear el mundo. Pero
él no conoció los horrores de la II Guerra Mundial, no supo de las bombas
atómicas que su país lanzó contra ciudades japonesas, ni del Holocausto –
Weinbaum es un apellido judío-alemán, y Wikipedia habla del autor como
escritor judío–. Falleció en la juventud de un siglo terrible y en la suya propia,
sin saber todo esto, y de ahí viene parte de su encanto, creo yo. De haber vivido
más años, opinó Asimov, hubiera podido convertirse en el mejor escritor de
ciencia-ficción de todos los tiempos, o tal vez se hubiese dedicado a otros
asuntos. Lo cierto es que difícilmente habría podido seguir escribiendo como lo
hizo.
Fíjense asimismo: la edad de la inocencia es el título de una novela
publicada en 1920 por la escritora estadounidense Edith Wharton –autora por
cierto de unos muy interesantes Relatos de fantasmas–. Pero poco tiene que ver
el autor de Una odisea marciana con la literatura glamourosa de Wharton.
Nunca será tan famoso y reconocido como ella, o como su también compatriota
Henry James, que ha pasado a la posteridad por una obra fantástica más que
leída e interpretada, Otra vuelta de tuerca. No, probablemente Weinbaum nunca
será recordado fuera de los límites del género de ciencia-ficción. Una lástima.
Quienes siguen atados a sus prejuicios contra las literaturas fantásticas no
saben lo que se pierden, no saben del placer de transgredir la obligación de leer
sólo esa narrativa que los cánones y la crítica oficiales dicen que es la buena y
la culta; desconocen el gusto de salirse a los márgenes, rebuscar en librerías de
viejo en busca de antologías, revistas y fanzines polvorientos y de papel
amarillo, o hundirse en Internet para encontrar la versión electrónica del texto ilocalizable ya en papel.
Yo creo que la polémica literatura realista versus géneros fantásticos carece
de sentido. Ya lo dijo Borges, en el prólogo a Bradbury que he citado antes:
Toda literatura es simbólica; hay unas pocas experiencias fundamentales y es
indiferente que un escritor, para transmitirlas, recurra a lo «fantástico» o a lo «real»,
a Macbeth o a Raskolnikov, a la invasión de Bélgica en agosto de 1914 o a una
invasión de Marte.
De este modo, si entendemos estos relatos como una mezcla de aventuras
espaciales, parodia y humor sobre la propia ciencia-ficción, más auténticas
especulaciones sobre otros mundos, y sobre ciencia y tecnología, todo ello con
su carga simbólica, los entenderemos mucho mejor. Abrir la mente a las
historias de Weinbaum puede suponer un esfuerzo para las personas menos
aficionadas al género, pero tendrá su recompensa: quién lo lea conocerá algo
que ampliará los límites de su pensamiento y le maravillará. No cabe duda de
que Weinbaum intenta divertir y entretener –¿por qué no?–, pero también nos
hace reflexionar.
Vamos ahora a estos 6 cuentos reeditados por Alfa Eridiani.
Una odisea marciana, y su continuación El valle de los sueños son, muy
claramente, odiseas. Los protagonistas de ambas –tripulantes de la nave Ares, y
los primeros hombres en pisar el planeta rojo– se nos presentan como
auténticos Ulises que recorren, en un viaje lleno de peligros, descubrimientos y
sorpresas, un territorio inexplorado, un paisaje fabuloso, lleno de seres
extraños. Por favor, presten atención al césped que camina, a las inmortales
criaturas de silicio que construyen pirámides –una idea muy innovadora, la de
sustituir, como forma de vida, el carbono por el silicio–, a las gentes de las
ciudades de barro, a las bestias–sueño –tan peligrosas como las sirenas
homéricas–; y por supuesto a Tweel, una especie de avestruz que se hace amiga
de Jarvis. Como bien señaló Asimov, uno de los grandes logros del escritor de
Milwaukee fue haber sido capaz de inventar alienígenas con su forma de vivir y
su lógica propia, que piensan y actúan de un modo muy distinto al humano, y
por ello nos resultan incomprensibles. Y Weinbaum no sólo consigue hacer
creíbles esas criaturas, sino nos presenta extraterrestres como Tweel, con
quienes, pese a no entendernos, podemos entablar amistad.
En los otros relatos de este libro, Los mundos si, El ideal y Punto de vista
encontramos a Dixon Wells, hijo de un magnate, enamoradizo y que gusta de la
compañía de coristas y bailarinas. El chico tiene un problema: siempre llega
tarde a todo, ya se darán cuenta de que no es un problema menor. Dixon fue
alumno y sigue en contacto con el profesor de Física Haskel Van Manderpootz.
El profesor es un auténtico genio, capaz de inventar las máquinas más
asombrosas, pero está ¿un poco? chiflado, y es muy ególatra, arrogante e irascible.
Ambos protagonistas son antihéroes, en ambos el autor parodia el tipo de
personajes que representan: el chico protagonista y el científico inventor. Y sin
embargo resultan simpáticos y muy humanos. Sentimos cierta compasión por
Dixon, gordito y que nunca encuentra a la chica de sus sueños, y una mezcla de
admiración y risa por Van Manderpootz –vaya nombrecito, sólo comparable al
de las máquinas que inventa y desmonta después para desesperación de Dixon.
Pero detrás del humor pueden encontrarse contenidos muy interesantes y
serios.
En El ideal se nos presenta un artefacto, el idealizador, capaz de convertir
en imágenes aquello que, para cada uno de nosotros, es lo mejor, lo más
perfecto. También aparece el tema del autómata al cual su creador quiere
insuflar vida. y además, Van Manderpootz ha descubierto la existencia del
espación, el cronón, el cosmón y el psicón, no se lo pierdan ustedes no vaya a ser
que en este siglo XXI se descubre que existen realmente. De hecho, Weinbaum
anticipó la ingeniería genética en un cuento suyo no incluido en esta selección,
La isla de Proteo, y el cambio climático, en Mares cambiantes.
En Los mundos si se especula sobre el viaje en el tiempo, ese tema tan grato
a la ciencia-ficción y al deseo humano. Van Manderpootz plantea que no es
posible realmente viajar al futuro –los mundos que serán–, ni al pasado –los
mundos que fueron–, pero sí –gracias al subjuntivisor– «de costado» en el tiempo,
a los mundos condicionales, aquellos que hubieran podido ser «si» en lugar de
haber hecho una elección determinada, hubiéramos realizado otra. De ser
ustedes aficionados a la ciencia-ficción sabrán que sobre este tema de los
universos paralelos se ha escrito mucho: pues bien, y aun en clave de humor, el
relato de Weinbaum es de lo mejorcito.
Un cuento que me ha sorprendido especialmente es Punto de vista.
Partamos de una premisa: el autor era un joven americano educado en los
valores de su época: cree en el patriotismo, en la defensa nacional a través de la
guerra –lo dice en sus historias marcianas–, incluso esconde algún tinte racista,
por ejemplo cuando explica que la lengua de los «negritos» es más primitiva que
otras. Su ideal femenino son las mujeres hermosas –vulgo tías buenas–. Y sin
embargo, este hombre de su tiempo es capaz de una enorme delicadeza: en
Punto de vista nos hace comprender que el amor puede transformar a una
mujer fea en una belleza, a los ojos de su amante. Realmente, la máquina que
usa el protagonista, Dixon Wells, el actitudinizador, que nos permitiría ponernos
en el punto de vista de otras personas, sería muy necesario hoy. Otra idea
bastante curiosa y sorprendente es que Weinbaum nos plantee que la anarquía
es el sistema de gobierno ideal, aunque difícilmente alcanzable.
Por cierto que Weinbaum sitúa estos tres relatos protagonizados por Dixon Wells y Van Manderpootz en nuestro futuro inmediato, los años 2014-2015.
Esta edición incluye también el cuento Los lentes de Pigmalión, historia
posiblemente muy influida por las novelas románticas que el autor escribió
antes de dedicarse a la ciencia-ficción –lo hizo bajo seudónimo femenino–, y por
las utopías.
En 1970 Una odisea marciana, fue elegido como el 2º mejor relato de
ciencia-ficción de todos los tiempos, por los escritores de Estados Unidos.
Desde 1973 un cráter marciano lleva el nombre de Stanley Grauman
Weinbaum.