Siri Hustvedt
El mundo deslumbrante (The Blazing-World)
Ed. Anagrama, 2014
448 páginas.
Termino de leer la novela El mundo deslumbrante de las escritora estadounidense Siri Hustvedt. La protagonista de esta narración es Harriet Burden, una mujer madura, artista poco reconocida y casada con un hombre que se dedica al mundo artístico aunque no como creador. Harriet piensa y siente que su condición de mujer y de “esposa de” le ha dificultado mucho ese reconocimiento que merecía por su obra, de modo que idea el servirse de tres varones jóvenes para exponer su propia creación a través de ellos. El título de la novela es una referencia a la obra de Margaret Cavendish El mundo resplandeciente (The Blazing-World, 1666).
La perspectiva de la novela es claramente feminista, aunque también está atravesada por una evidente condición de clase social, una clase alta económicamente y ligada al mundo intelectual y artístico. Además del tema del menor reconocimiento de las mujeres en el mundo del arte y creativo, en general, Hustvedt aborda también la cuestión de la propia identidad y el uso de máscaras sociales. Como en otros libros de las escritora, destaca la introspección psicológica y las referencias filosóficas y científicas (en este último caso, sobre todo de la neurociencia). En cuanto a la estructura de la novela, se forma como un collage de distintas miradas y testimonios de varios personajes: la protagonista, sus hijos, una amiga, los hombres que utiliza como máscaras, etc.
La novela está muy bien escrita, el estilo es denso y ambicioso, aunque a veces me ha resultado algo frío y cerebral y otras, sin embargo, al hablar del cuerpo y la enfermedad, muy duro y descarnado, entrando en detalles que pueden provocar deliberadamente incomodidad a quien está leyendo. Creo que resulta inevitable pensar que hay aspectos autobiográficos por parte de la autora en esta novela, dada su condición de escritora casada con un autor muy consagrado. No obstante, me parece muy válido que Hustvedt haya construido una protagonista poco simpática y no una simple víctima. Se percibe también que el ambiente culto e intelectual que nos presenta es el que conoce la propia autora.
En resumen, una obra compleja y exigente; no es la que más me ha gustado de Hustvedt, me agradó mucho más Todo cuanto amé.
Por último, no puedo dejar de mencionar que Hustvedt menciona expresamente el caso de Alice Sheldon, escritora estadounidense de ciencia ficción que, durante muchos años, escribió con el seudónimo masculino James Tiptree Jr. y, no solo eso, o, sino que se hizo pasar realmente por un hombre, incluso en sus contactos literarios personales y editoriales.
