Doris Lessing
El cuaderno dorado (The
Golden Notebook, 1962).
Editorial DeBolsillo, 2008.
864 páginas.
El cuaderno dorado
es una voluminosa novela de Doris Lessing, publicada por primera vez en 1962,
en su original en inglés. No sé si será fácil de encontrar, en librerías, la
edición en español que he referenciado arriba; se puede buscar también en
bibliotecas.
El libro interesará a
quienes gusten de la narrativa de la autora británica y a personas interesadas asimismo
en el feminismo del siglo XX. También merecería la pena preguntarse, tras su
lectura, si la historia continúa manteniendo vigencia hoy en día. A este
respecto, creo que la novela es más un documento
histórico y social que una obra cuya temática haya conseguido un valor
universal y perdurable. No obstante, reitero que es interesante leerla desde la
crítica literaria feminista. Igualmente, El cuaderno dorado supone un
buen documento sobre la militancia comunista en Gran Bretaña a mediados del
siglo XX, la decepción que conllevó la realidad de los acontecimientos en la
Unión Soviética y los países del Este, y la deriva totalitaria de sus gobiernos.

Si empecé a leer la
novela, fue por su estructura. Se compone de un marco narrativo titulado
“Mujeres libres”, que aparece de forma fragmentada; entre cada parte se
intercalan, a su vez, fragmentos de cuatro “cuadernos”: el negro, el rojo, el
amarillo y el azul; solo al final se unifican todos en un “cuaderno dorado”.
“Mujeres libres” se centra en la vida de la protagonista, Anna Wulf, su amiga
Molly, la hija y el hijo de ambas, respectivamente, y los amantes de ellas dos.
En cuanto a los cuadernos, cada uno aborda un aspecto de la existencia de Anna:
su escritura y su activismo político (el negro y el rojo) o sus reflexiones más
íntimas en forma de diario personal (el azul), aunque en realidad, en bastantes
ocasiones estas líneas temáticas se entremezclan en los tres cuadernos. En el amarillo,
sin embargo, nos encontramos con la historia novelada de Ella, personaje que
puede entenderse como un trasunto de Anna Wulf, por su parte alter ego
de la autora principal, Doris Lessing; entre la historia contada en el cuaderno
amarillo y la de “Mujeres libres” hay, además, otras similitudes de personajes
y temáticas. El libro sitúa su historia en los años 30, 40 y sobre todo 50 del
siglo pasado, en Inglaterra, Londres, y en el África colonial, aquí desde una
perspectiva profundamente crítica con el colonialismo. Al principio, me resultó
un poco difícil seguir la trama de estas distintas secciones del libro, porque
la autora no hace presentaciones ni preámbulos; poco a poco, fui entrando en
cada una de estas partes.
Como ya he dicho antes, El
cuaderno dorado de Doris Lessing trata, fundamentalmente, de la vida de sus
protagonistas femeninas en el momento histórico que les ha tocado vivir, como
mujeres, como militantes políticas comunistas, como amantes de hombres casados,
como amigas y como madres. Lessing explora y profundiza en el tema de la
sexualidad, aunque el resultado no sea positivo. Nada más lejos del
romanticismo tradicional que esta novela. Al leerla, me dije de inmediato que
habría sido impensable en la España de esa década, la de los 50, precisamente
por su tratamiento de la sexualidad libre, además de por sus referencias al
comunismo.
Supongo que El
cuaderno dorado debió de ser una obra a la que muchas feministas llegaron
con interés durante el siglo XX, y también todo tipo de lectores, antes y
después de que la escritora británica recibiera el Nobel de Literatura. Ahora,
a principios de 2026, yo diría que la lectura resulta muy diferente a la de
entonces, pues, repito, la historia que se nos cuenta se ve más como un reflejo
de su época que como una realidad perdurable. La novela me ha parecido en
ocasiones muy brillante, sobre todo en cuanto a estilo, y, en otras, aburrida y
pesada, demasiado larga y compleja. Por añadidura, Lessing no es una autora
amable con sus lectores. Muy por el contrario, resulta incómoda, dura, deprimente
e incluso desoladora. Sé que con esto no animo a leer el libro, pero es mi
opinión honesta.
A través de sus
personajes femeninos y masculinos, Lessing nos habla de las vivencias de las y
los comunistas británicos de los años de la Guerra Fría, y de su decepción ante
el fracaso de sus ideales. La autora aborda igualmente o incluso mucho más las
relaciones de pareja que establecen mujeres solas y libres, que, si no son
feministas declaradas, sí que apuestan por su propio deseo sexual, y cuestionan
el poder y la desigualdad entre géneros. Pero esos vínculos son siempre un
rotundo fracaso o, en ocasiones, hasta destructivos. Ellas tienen una más que
notable dependencia emocional respecto de los hombres, que se convierten en un
elemento central de sus vidas. La maternidad les pesa también, pues la ejercen
solas.
Es curioso como Lessing
cae en ciertos estereotipos de género femeninos y masculinos a la hora de crear
a sus personajes, así como estos, o más bien ellas, las mujeres, tienen una
visión bastante menospreciativa de la homosexualidad, por la que parecen sentir
rechazo, llegando a hablar de “hombres auténticos”, para referirse a los
heterosexuales.
Lessing no nos plantea
una denuncia convencional del patriarcado, sino que nos presenta una situación
sin salida ni alternativa, contradictoria, donde tanto mujeres como hombres
están atrapados en una telaraña asfixiante. Así, la supuesta liberación sexual
de las mujeres fracasa de la misma manera que la utopía comunista. No hay relaciones
igualitarias, la sensación es que ni siquiera amar salva, pues, además, muchos
vínculos están condenados desde su inicio al fracaso, al establecerse con
hombres casados que no van a abandonar a sus esposas. Profundamente crítica con
esta realidad, la obra es, al mismo tiempo, prisionera de ella.
Poco más que añadir, no
me ha sido fácil, en esta reseña, abordar una obra tan larga, con una
estructura nada sencilla tampoco y con una visión tan pesimista que pesa como
el plomo.