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8 de marzo de 2017

SOBRE MARÍA GUERA Y ARTURO MENGOTTI

(Este artículo es una actualización de otro texto que apareció entre 2006 y 2008 en el blog, con el título «El misterio de María Guera y Arturo Mengotti»).


Entre 1968 y 1971, dos escritores españoles, María Guera y Arturo Mengotti, madre e hijo, nacidos en Madrid pero de origen suizo, publicaron en la revista Nueva Dimensión (una de las más importantes en la historia de la ciencia ficción, fantasía y terror de nuestro país) una serie de relatos, ocho en total, de una calidad y singularidad muy notables.

Su primer cuento editado fue «Herencia de sueños», que apareció en el número 3 de Nueva Dimensión (mayo-junio de 1968). Ese mismo año obtuvo el Premio Nueva Dimensión al mejor relato original en lengua española y posteriormente fue reeditada en la antología Lo mejor de la ciencia ficción española (Barcelona, Martínez Roca, 1982), recopilada por Domingo Santos, director también de la revista Nueva Dimensión.

En su breve presentación del relato, Santos señala la peculiaridad de esa colaboración literaria, esa escritura a dúo, poco frecuente por entonces en España, salvo excepciones. En la ciencia ficción anglosajona y de otros países, donde resulta más habitual que dos autores escriban juntos, el caso prototípico es el de un matrimonio de escritor y escritora. Yo no he conocido ningún otro ejemplo de colaboración madre-hijo.

También dice Domingo Santos que «Herencia de sueños» es el mejor relato de Guera y Mengotti. Tras la publicación de éste cuento y otros cinco más, «Nosotros amamos la luz», «Cuando deliré», «Aborrece la sal», «No todo mi ser morirá» y «Si podéis penetrar en los gérmenes del tiempo» en un especial que les dedicó la revista (Nueva Dimensión nº extra 5, enero 1971), y otros dos cuentos, «El hombre de oro», en el número 8 (marzo-abril 1969) y «Se cerraron como un rollo de pergamino», en el nº 23 (junio de 1971), «tuvieron que trasladarse por motivos particulares a Suiza […] y su rastro se perdió allí. Sencillamente desaparecieron, y todos mis intentos de ponerme en contacto con ellos desde entonces han sido infructuosos. Sin embargo su obra publicada ha quedado como una de las más personales aparecidas en nuestro país», explica Santos, en la citada antología Lo mejor de la ciencia ficción española.

Los cuentos de Guera y Mengotti son de ciencia ficción y fantásticos, casi todos con elementos de terror y a veces oníricos o muy extraños. Su estilo está lleno de imágenes brillantes y coloridas aunque también de visiones oscuras, morbosas, con una atmósfera espesa y decadente. Se trata de narraciones que denotan una lógica inmadurez, en ocasiones con lagunas en su argumento. Pero se pueden considerar el inicio de una obra que necesitaría depuración en textos posteriores. No obstante tienen la espontaneidad de lo primerizo, buenas ideas, y consiguen crear muy bien esas ambientaciones opresivas y a la vez seductoras.

 «Herencia de sueños» (1968, Nueva dimensión nº 3), es un cuento de ciencia ficción con las características mencionadas. El protagonista, Thur, pertenece a una humanidad futura –o más bien a una post-humanidad– que ha abandonado una Tierra destruida y desolada para vivir en otra dimensión estelar que ahora se compone de seres más perfectos y espirituales. Como ellos, Thur es telépata y puede trasladarse instantáneamente en el tiempo y el espacio. Pero él es distinto a sus compañeros, porque añora el pasado, la Tierra, las emociones e incluso las debilidades, defectos y miedos que los humanos tenían antes. Por eso ha regresado. La acción transcurre en Madrid y en un escenario concreto que no quiero desvelar y me parece que seguirá sorprendiendo a los lectores.

«Nosotros amamos la luz» (1971) es la continuación del relato anterior, y nos explica más sobre quién es Thur. Se trata de un cuento con un lenguaje muy sensorial, muy grato de leer para disfrutar del estilo.

 En «Si podéis penetrar en los gérmenes del tiempo», (1971), Thur viaja al pasado de la Tierra y reaparece el tema del arte y la pintura.

En cuanto a «No todo mi ser morirá» (1971), la acción se sitúa en un monasterio medieval, al que una Nochebuena, llega un extraño visitante que viene de muy lejos... Se juega con el tiempo y la intriga se va enredando con los personajes que buscan el monasterio en distintos momentos y finalmente se vincularán entre sí.

«Aborrece la sal» (1971) nos describe un planeta ocupado por una jungla gigantesca y voraz, con un sol abrasador y atardeceres maravillosos en su colorido. Allí viven dos gemelos (o más bien mellizos), chico y chica, huérfanos de madre. Vemos la historia desde su ingenuidad; su desamparo frente a un padre frío y maltratador, y su soledad en un mundo que están tratando de colonizar ellos tres: los demás colonos se han ido. Para dominar el planeta, el padre utiliza la sal. Los chicos son los únicos capaces de percibir una misteriosa, furtiva melodía que les llama, desde algún lugar de ese mundo inhabitado. Resulta curioso el cambio de roles de poder en la historia: del padre maltratador al hijo varón, que intenta ejercer su autoridad masculina sobre la hermana… algo que podíamos esperar, pero con un final en el que nos aguarda una valiente vuelta de tuerca…

«Se cerraron como un rollo de pergamino» (1971), Es una narración sobre un pintor mediocre que se hace famoso al crear un cuadro alucinante, una imagen que se le ha aparecido en sueños y que una vez trasladada al lienzo, va dejándole ciego. La sorpresa final es impactante. El relato se cerrará con palabras del Apocalipsis, Libro de las Revelaciones.

Merecería la pena recuperar todos los cuentos de Guera y Mengotti, difíciles de encontrar en sus ediciones originales salvo por coleccionistas, en una nueva publicación en papel o digital. Su historia literaria es muy semejante a la de otros autores, y sobre todo autoras de la época que publicaron uno, dos o varios relatos y cuyo rastro luego se perdió por completo.

En este caso he podido recuperar su pista gracias a las aportaciones de varios familiares de estos dos escritores, con quienes contacté por Internet y a mi interés personal en su obra. Después de poner en mi blog un anuncio indicando que los buscaba, me escribió un familiar cercano de Arturo Mengotti, y posteriormente su hija y nieta de María Guera, llamada Alexandra Mengotti. Alexandra reside en Guatemala. Gracias a ella he sabido algo más de la biografía de estos dos escritores, aunque me pudo indicar sobre todo datos acerca de su padre Arturo.

Recientemente, junto con la profesora de Universidad e investigadora Teresa López Pellisa y la escritora Sofía Rhei, iniciamos el proyecto de una Antología histórica de escritoras españolas de ciencia ficción, entre las cuales propuse que se incluyera a María Guera y su narrativa escrita en colaboración con Arturo Mengotti. Por cierto que en la presentación que aparece en el número especial que les dedicó la revista Nueva Dimensión, Arturo Mengotti explica: «Al principio de nuestra producción, yo pensaba los argumentos y los escribía en tres o cinco folios a máquina, y después mi madre los desarrollaba y les daba su estilo especial. Pero, poco a poco, he pasado de imaginar los cuentos a desarrollarlos conjuntamente con mi madre». No obstante ha de tenerse en cuenta que el escritor tenía en ese momento diecisiete años, y cuando ambos empezaron a publicar, en 1968, quince. En ese sentido y aunque a su edad se puede poseer una imaginación portentosa, desarrollar argumentos y lograr un buen estilo, la cultura que se transluce en los relatos de este dúo parece reflejar mucho más la intervención de María Guera. Nunca llegaremos a saber cuáles fueron las aportaciones de cada uno de ellos en sus textos.

Trabajando en el proyecto de la Antología histórica de escritoras de ciencia ficción, que esperamos aparezca en 2018, fue como conseguí localizar la partida de nacimiento de Arturo y en ella más datos sobre su madre.

Y aquí están:
María Antonieta Guera Miralles nació en Madrid, muy probablemente en el año 1920. Tenía nacionalidad suiza, ya que su padre, Alfredo Guera, era natural de Thielle-Neuchatel, Suiza, aunque su madre, Antonia Miralles, había nacido en Madrid. El 10 de febrero de 1953 María Guera y Arturo Mengotti Arnaiz, un industrial de nacionalidad suiza aunque nacido en Valladolid, tuvieron un hijo, único, Arturo Mengotti.

A principios de los 80, Arturo Mengotti viajó a El Salvador, que estaba en guerra, como voluntario de la Cruz Roja Internacional. Allí conoció a una mujer salvadoreña con la que se casó en Angola. Dos años más tarde empezó a trabajar en ACNUR, y residió temporalmente en Morges, Suiza, donde se reencontró con su madre, que hasta entonces vivía en Madrid. Mengotti, su esposa y su hija marcharon después sin embargo a Tegucigalpa, Honduras. En un viaje de trabajo a Malawi, Arturo Mengotti falleció en accidente de coche, el 21 de diciembre de 1987. Según información de su hija Alexandra, María murió dos años más tarde, por lo que podríamos fijar su muerte en 1989 o 1990.

En este mes de marzo de 2017 tuve la oportunidad de hablar por teléfono con Ana Miralles, prima hermana de María Guera (gracias al hijo de Ana, que me contactó por correo electrónico después de leer la antigua entrada del blog dedicada a estos dos autores). Así he podido añadir algunos datos más a esta historia literaria, que sigue teniendo mucho de misterio. Supe que María era conocida familiarmente como «María Paz», puede que porque llevara ese nombre junto al de Antonieta en su certificado de nacimiento o partida de bautismo. Su padre era cónsul de Suiza en España. Estudió en un colegio de las Damas Negras, poseía una amplia cultura y podía hablar varios idiomas. Sin embargo, a raíz del nacimiento de Arturo, hijo no matrimonial, su existencia cambió radicalmente. Tuvo que criar sola al niño, lejos de su propia familia. A partir de entonces llegó a sufrir grandes penurias económicas. Seguimos sin saber apenas de esos años en Madrid, y tampoco de los posteriores a su desaparición del mundo literario, aunque por diversos datos parece que María vivió entre España, Suiza y América Central, donde se había radicado su hijo Arturo, aunque este viajaba mucho por su trabajo. La muerte de Arturo en 1987, cuando todavía era muy joven, debió suponer para ella un golpe tan duro que no es aventurado pensar que contribuyó a su fallecimiento no mucho tiempo después. Su prima hermana la recuerda como una mujer muy elegante y con apariencia de extranjera, y a su hijo como un joven muy inteligente. Nadie en su familia supo que ella escribía y menos que se dedicaba a géneros como la ciencia ficción y el terror.

Aunque la vida de ambos siga siendo en gran parte un enigma, me alegra que podamos recordarlos a través de sus relatos. Ignoro si continuaron escribiendo, sería un tema de ciencia ficción imaginar lo que hubieran logrado de hacerlo. Me gustaría que este artículo fuera un homenaje a ambos, en especial a aquella mujer adelantada a su tiempo y que sin duda sufrió por serlo.

BIBLIOGRAFÍA DE MARÍA GUERA Y ARTURO MENGOTTI
─«Aborrece la sal», Nueva Dimensión, nº extra 5, enero de 1971 pp. 67-90.
─«Herencia de sueños», Nueva Dimensión, nº 3, mayo-junio de 1968.
─«Cuando deliré», Nueva Dimensión, nº extra 5, enero de 1971, p. 43-66.
─«Herencia de sueños», Lo mejor de la ciencia ficción española. Barcelona, Martínez Roca, 1982, 139-154.
─«Herencia de sueños», Nueva Dimensión, nº 3, mayo-junio1968.
─«Herencia de sueños», Nueva Dimensión, nº extra 5, enero de 1971, p. 9-22.
─«El hombre de oro», Nueva Dimensión, nº 8, marzo-abril 1969, p. 119-127.
─«No todo mi ser morirá», Nueva Dimensión, nº extra 5, enero de 1971, pp. 91-114.
─«Nosotros amamos la luz», Nueva Dimensión, nº extra 5, enero de 1971, pp. 23-42.
─«Se cerraron como un rollo de pergamino», Nueva Dimensión, nº 23, junio de 1971, pp. 119-128.
─«Si podéis penetrar en los gérmenes del tiempo», Nueva Dimensión, nº extra 5, enero de 1971, pp. 115-128.



Si queréis leer algunos cuentos de estos dos autores, podéis encontrarlos en este enlace: RELATOS DE MARÍA GUERA Y ARTURO MENGOTTII. Los relatos han sido publicados con el permiso de Alexandra Mengotti, nieta de María Guera e hija de Arturo Mengotti, y heredera de sus derechos de autoría. La finalidad es únicamente divulgativa, dada la dificultad de localizar las publicaciones donde aparecieron.